El 12 de septiembre de 1966 salía a la venta en España el éxito mundial de “Black is black” de Los Bravos, poniendo broche a una aventura inédita que había comenzado para el conjunto a principios de ese año, llena de hitos no conocidos en el marco de la música pop española. El 12 de septiembre de 2016, año en que se cumple el 50 Aniversario de Los Bravos, Enrique González Labrador y Guzmán Alonso Moreno completan la primera entrega de sus Conversaciones en torno a la historia del grupo, pensadas como proyecto de conmemoración de este 50 Aniversario. Conversaciones que les permiten además asomarse a la historia general de nuestra música.

 

 

CONVERSACIONES EN EL 50 ANIVERSARIO DE LOS BRAVOS

 

(Un diálogo escrito entre Enrique González Labrador y Guzmán Alonso Moreno)

 

 

Entrega I: 12 de septiembre de 2016

 

 

Enrique González: Mi querido Guzmán:

 

Tras colgar el teléfono después de nuestra última charla, hace unos días, en la que abordábamos más de un tema musical, se me ocurrió una pregunta que se me había quedado en el tintero y que desde hacía bastante tiempo quería comentar contigo. Es referente a Los Bravos, grupo del que tanto solemos hablar y en el que tú has invertido tantos ratos, horas, días, meses y años hasta completar el libro Los Bravos (Recuerdos de una leyenda) en sus ediciones de 2004 y la posterior (corregida y aumentada) del 2012.

 

Pues bien, resulta que hace 50 años, en 1966, Los Bravos conseguían colocar en los primeros puestos de los hits parades de todo el mundo su canción “Black is Black”. Sí, hace 50 años ya y no deberíamos olvidar que gracias a este grupo, el Pop español irrumpía en el mundo musical y por primera vez un grupo español se codeaba con las mejores bandas británicas del  momento. Yo me pregunto si esto no habría que haberlo festejado o, mejor dicho, estar festejándolo en este 2016.

 

Pues aunque hubo otros solistas y grupos con una experiencia inicial en distintos países fueron ellos, Los Bravos, los primeros artistas españoles que traspasaron fronteras y se colocaron en los primeros puestos de todas las listas de éxitos del mundo, caso casi irrepetible, que tan solo conseguiría cuatro años más tarde, ya en 1970, otro grande del Rock español, Miguel Ríos con su “Himno a la alegría”.

 

El mundo del disco está lleno de reediciones discográficas conmemorando los 20, 30 o  40 aniversario de ciertos discos de otros artistas con prestigio internacional y nosotros ni hemos hecho nada ni parece que queramos o podamos hacer algo al respecto.

 

Al margen de las reediciones discográficas conmemorativas existen otros modos de manifestación para la celebración de estos casos heroicos y me pregunto si es que realmente no nos merecemos celebrar el 50 aniversario, no solo de una canción que aún está vigente, (he comprobado en alguna fiesta que a ningún chaval joven le suena mal cuando la escucha ahora por primera vez), sino de una fecha en la que los españoles, por vez primera, nos igualábamos al mundo en esto de la música pop.

 

Guzmán Alonso: Llevas razón en que se echa en falta la celebración del 50 aniversario de Los Bravos por lo que su éxito supuso en la industria discográfica, en la percepción social, en los músicos españoles de pop en general, en los medios de comunicación y en otros aspectos que desarrollé en el libro y sobre los cuales podemos comentar con más detalle. Ya antes que Los Bravos como otras veces hemos hablado y se conoce bien entre los aficionados y eruditos de nuestro pop hubo presencia escénica y discográfica, o de ambas a la vez, de artistas españoles de pop y rock (no olvidemos tampoco a cantautores como Paco Ibáñez, Ismael, o Raimon) a nivel internacional. Se me ocurre ahora mencionar, seguramente olvidando a alguno que tú tendrás en mente, a Bruno Lomas, Los Salvajes, Los Pekenikes, Los Brincos -con un lanzamiento muy organizado, grabando además de en español, en inglés, francés e italiano-, así como los dos grupos antecesores de Los Bravos, esto es, Los Sonor por un lado, primer grupo en grabar en España un LP y cuya versión de “Charada” se editó, según las fuentes que manejo, en 26 países merced a su contrato con la casa Phillips; y por otro, Mike and the Runaways, primeros españoles en editar un LP en directo, aunque no en España, sino en Alemania, que en realidad fueron dos, Uno como Mike Rat and the Runaways y otro como Beatmixers. Pero como bien señalas, los primeros que dan en la diana y ponen -gracias al conjunto de claves que desarrollo en el libro-, en la primera división del mercado internacional la música pop española son Los Bravos, con lo que eso significa en tantos aspectos, que podemos resumir en el crecimiento de la autoestima en la sociedad española y la sensación de que efectivamente sí se podía acceder a esa primera división del concierto internacional, no solo en música, sino también en otros sectores.

 

La historia de Los Bravos merece celebración en este 50 aniversario además de por el impacto mundial de “Black is black,” por el proceso inmediatamente anterior que llevó a ello, así como por hitos posteriores, muchas veces no explicados o mal explicados. Y aunque sí se pueden rastrear en este año 2016 distintos espacios y noticias que han hablado de nuestro conjunto y que si quieres después comentamos, es verdad que choca que no haya habido ningún planteamiento específico referido al 50 aniversario como tal. Yo esto lo explicaría en base a tres argumentos:

 

El primer argumento es que somos un país que se basa más en el olvido que en la memoria. Con todo, no podemos dejar de tener presente que en los años setenta y ochenta de manera minoritaria, y a partir de los años noventa hasta ahora con más asiduidad y diversidad, ha habido notables esfuerzos en construir memoria sobre el pop y el rock en España (si te parece bien, podemos también extendernos sobre esto). Pero a mi modo de ver estos esfuerzos conforman islas y no archipiélagos conectados, que serían los que asentarían dicha memoria.

 

El segundo argumento es que para que haya memoria debe de haber proyecto y que este proyecto esté basado en conocimiento, ideas e integralidad de la historia que se quiere conmemorar, no únicamente en el fin de obtener rentabilidad.

 

El tercer argumento es que para que se materialice y consolide un proyecto de memoria debe de existir inversión y organización.

 

No ayuda tampoco el que Los Bravos en estos últimos años no hayan podido presentar una imagen cohesionada. A pesar de las actuaciones que han ofrecido y las escasas grabaciones que han publicado, no han logrado recuperar espacio.

 

Por finalizar esta larga respuesta y volver a tu reflexión, te diré que de sobra se podía haber hecho un proyecto basado en múltiples aspectos, no sólo en el discográfico, aspectos que podemos desgranar más adelante.

 

EG: Sí que es interesante no olvidar a todos aquellos artistas españoles, grupos y solistas, que con anterioridad al boom mundial del “Black is black” de Los Bravos, ya habían puesto su granito de arena en la internalización de nuestra música pop con su presencia física o discográfica en territorios extranjeros. De hecho, no deja de ser curioso y atípico el caso de Mike Rat & the Runaways  y  The Beatmixers, grabando dos LP´s en directo en 1965 sin que previamente tuviesen ningún testimonio discográfico, claro está que este proyecto no se podría haber llevado a cabo aquí en España, es más, nosotros tuvimos conocimiento de tales acontecimientos con muchísimos años de retraso.

 

Los Brincos también disfrutaron de unas buenas campañas de marketing con un lanzamiento a nivel internacional muy importante, creo recordar que la producción corría a cargo de Larry Page (productor también de The Kinks y otros grupos de prestigio de la época). Aunque esta producción fue ya en su segunda etapa cuando fueron a grabar a Abbey Road, los mismos estudios donde lo hacían The Beatles.

 

Los Brincos gozaron de muy buen prestigio internacional y tuvieron una muy buena acogida en países como Italia y Francia además de Inglaterra, llegando a grabar en esos tres idiomas, (como tú ya habías explicado).

 

No recuerdo bien la proyección internacional de grupos como Los Salvajes o Pekenikes ya que no he seguido sus pasos tan de cerca ni con tanto interés como lo he podido hacer con otros grupos.

 

Todo esto me transporta a otro grupo español que en los años sesenta sí tuvieron una participación escénica y muy pronunciada en países como Inglaterra, Alemania, Irlanda, Suiza (y quizás algún otro que haya olvidado en este momento). Esto ocurría del 63 al 65, claro que esta experiencia puede que no esté lo suficientemente difundida ni explicada cuando se habla de ellos.

 

Se trata de Los Íberos, excelente formación de Pop español que en España funcionaría en plan fuerte del 68 al 70 y ya con una etapa algo descendente del 71 al 73, fecha en que se produce su disolución definitiva.

 

Su lanzamiento se produce a finales de 1968 y con una anécdota curiosa que tiene que ver con nuestro tan valorado grupo Los Bravos. Resulta que a Los Íberos se les ofreció una actuación junto a Los Bravos, en el Club Caravell de Madrid, solo esos dos grupos. Allí estaba toda la prensa y los medios de comunicación más importantes del país. Los primeros aún sin disco en el mercado pero con una buena andadura y experiencia en sonido directo y los segundos, Los Bravos, los más valorados y más caros del momento. Los Íberos salieron a escena y entusiasmaron a un público que abarrotaba el local de tal forma que al término de su actuación y durante 20 minutos solo se escuchaba al público coreando: Íberos!, Íberos!, Íberos!!!!. Mientras Los Bravos esperaban para poder comenzar con su actuación. Fue en ese momento cuando a Los Íberos se les acercó el director de la casa discográfica Columbia para ofrecerles un contrato. Dicho contrato se firmaría días después y con una condición no negociable de poder grabar en Londres al igual que lo hacían Los Bravos.

 

Pensaba que mi relato sobre Los Íberos terminaría aquí pero me parece oportuno comentar cómo a través del tiempo se han seguido produciendo coincidencias Bravos-Íberos. En 1974, cuando ya Los Íberos han dejado de existir como grupo, su vocalista principal (Adolfo Rodríguez) entrará a formar parte de CRAG (Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán) y doce años más tarde, Juan Cánovas entrará a formar parte de Los Bravos, como batería para la reunión, grabación del disco Bravos Forever y gira de 1986-1987.

 

Otra coincidencia entre estos dos grupos  la encontramos con el batería de Íberos (Diego Cascado) que tras la disolución del grupo entra a formar parte de Doctor Pop (1973/1976-77) en donde coincidirá con Pedro Chatlak, cantante de Los Bravos en la etapa 1971/1972, en una de las reestructuraciones de Los Bravos llevadas a cabo  por parte de Tony Martínez.

 

GA: Los Íberos, con quienes también estuvieron relacionados haciendo funciones de management tres miembros de Los Bravos, Toni, Pablo y Miguel; una relación más voluntariosa que posible que no duró mucho. Unos Íberos a los que les cabe el título de ser el primer grupo de pop y rock en tratar un texto de un poeta clásico, Lope de Vega, en una de sus canciones más exitosas: “Las tres de la noche”. Y qué tremendo testimonio de vida el que refleja Enrique Lozano, el fundador del grupo, con la colaboración de su esposa, Carmen Donate, en el libro autoeditado que me diste a conocer A la búsqueda de una identidad, donde cuenta su extraordinario esfuerzo por tener un lugar en el mundo en el contexto de aquellos años y en nuestro país, llegando a tocar su sueño, truncado por el gravísimo accidente de carretera en el mejor momento que estaba atravesando el conjunto. Una experiencia tan significativa que, hay que remarcar, fue sacada a la luz bajo las limitaciones de la autoedición, característica esta atribuible a más de una de las publicaciones que inciden en la historia de nuestro pop y rock. Otra de las características en muchas de las ocasiones es la baja tirada de las ediciones.

 

Y esto me lleva a lo que te comentaba antes de la cantidad de aportaciones que vienen concurriendo respecto de poner en valor la música pop y rock española; en nuestro caso, desde sus inicios a finales de los años cincuenta y primeros sesenta, en los que se produce la adopción de esta música en sus diversos géneros, hasta la mitad de los años setenta, en los que florece una cantidad suficiente de discografía de calidad para que hablemos del momento en que se confirma o consolida un pop y rock en España con identidad propia. Aportaciones significativas pero apareciendo como islas o como islotes si nos atenemos a la tirada de la edición que antes señalaba, la distribución y el entorno en que se conocen.

 

Si nos retrotraemos a los años setenta y ochenta, los libros sobre nuestro pop eran rara avis, escritos por muy pocas personas -hoy reconocidas como clásicos o referentes debido a sus diferentes carreras y aportaciones-, vinculadas al periodismo musical en sus distintas dimensiones: Ángel Casas, Diego Manrique (que dicho sea de paso es el que más artículos, notas y menciones ha escrito sobre mi libro), José María Íñigo, Jesús Ordovás, José Ramón Pardo, Sierra i Fabra, José Luis Álvarez… La mayoría de estas ediciones incidían en aspectos genéricos, constituían reportajes amplios en forma de libro, capítulos específicos en textos que hablaban de corrientes internacionales, o preliminares aproximaciones con vocación de compendio. A partir de los años noventa, especialmente de su segunda mitad, hasta ahora, aumentan los autores (aunque no tantos como sería deseable), incluso colaborando con los anteriores citados, se diversifica su procedencia, y muchos de los textos profundizan en la figura del artista que reflejan, desarrollan ensayo histórico y cultural, o se convierten en manuales rigurosos de consulta en lo que se refiere a datos, hechos, procesos seguidos en la relación industria-mercado-creación artística, o respecto de la recuperación de materiales y documentos. Sin ánimo de agotar porque no los he leído todos y por no extenderme en demasía, te puedo citar a Gerardo Irles y su ¡Sólo para fans!; a Vicente Fabuel y Las chicas son guerreras; Font Ribera y él mismo con Darío Vico y J.R. Pardo y la Guía del pop español de los años 60 y 70; García Lloret y Psicodelia, hippies y underground en España; Ezequiel Moreno y Lone Star, un conjunto de antología; Álex Oró y La legión extranjera; Luis Clemente y sus volúmenes sobre el rock sevillano y Triana; Puig y Talens y Las culturas del rock; Gómez Font y su trabajo sobre el rock progresivo en Cataluña y la música laietana; los libros sobre Asfalto, Topo, Burning, Ñu… También es de saludar, el progresivo acercamiento de los músicos a la creación de memoria escrita sobre nuestro pop y rock: Salvador Domínguez y Bienvenido Mr. Rock (texto panorámico), y a nivel de biografías propias o de sus grupos: Miguel Ríos, Ignacio Martín Sequeros (Los Pekenikes), Gaby Alegret (Los Salvajes), Julio Castejón (Asfalto)…, Existen también algunos inéditos que van a suscitar interés: el del bajista de Los Bravos, Miguel Vicens, y el de nuestro querido amigo, Cayetano Herrero, como he dicho en otro lugar, el hombre que referido a las distintas ediciones de cada disco de Los Bravos a escala nacional e internacional, ha hecho el trabajo más completo que he conocido en el ámbito discográfico en nuestro país.

 

En paralelo a los libros, cumplen una buena tarea las principales revistas musicales, algunas de las cuales los impulsan, abren espacios cuidados para la puesta en valor de nuestro pop y rock.

 

Me estoy extendiendo mucho, pero quiero hacer la misma reflexión acerca de la evolución en la creación de memoria que se ha venido produciendo en el ámbito discográfico, contando con que me corrijas, pues este aspecto lo dominas mucho mejor que yo: el único disco en los años setenta que en este momento recuerdo de nuestro pop con una primera aproximación global a la historia de un grupo o solista, es precisamente el doble LP, elegante en su diseño a mi juicio, que dedicó en 1975 Columbia a Los Bravos, en el que incluía textos alusivos a las fotos que mostraba y una presentación más amplia del nacimiento del conjunto. Después, entrados los ochenta y a lo largo de los noventa y primeros dos mil, tendríamos, con sus particularidades, el trabajo de recuperación con vocación general, de José Luis Álvarez a través de la Historia de la Música Pop Española. A partir de los noventa y hasta la fecha, encontramos Rama-Lama, así como todo el conjunto de ediciones de sellos como Munster, Vinilissimo, tiendas especializadas de discos, o de personas individuales, como Miquel Moreno, creador de la web viejopickup, que reunió en una misma y muy reducida edición las dos grabaciones antes mencionadas de Mike and the Runaways y Beatmixers. Esta evolución en el ámbito discográfico ha progresado por regla general en la línea de mimar la presentación introduciendo junto con la recuperación de grabaciones ya conocidas e inéditas, información y conocimiento.

 

Lo mismo podríamos decir respecto de distintas páginas web: además de la citada viejopickup, creo que hay que nombrar entre las rigurosas e innumerables existentes (que me perdonen las que no menciono) la dirigida por Miguel Valpuesta, popthing, y lafonoteca, uno de cuyos miembros, Julián Molero, no hace mucho ha publicado un libro sobre los orígenes del pop español hasta 1964: Batería, guitarra y twist

 

No tengo la misma impresión de que esta evolución respecto de la puesta en valor se haya producido a nivel radiofónico; no conozco en este momento que exista un programa dedicado de manera rigurosa al conocimiento histórico y divulgación de nuestra música pop (a la que ya Fernando Arbex en 1970 definía como de primera línea por detrás de EE.UU y de Inglaterra). Y sin embargo, pienso que un programa así cubriría una expectativa de la audiencia. Desde luego puedo decirte que cuando yo colaboraba en Radio 1 en el programa De la Noche al Día con una sección sobre la historia de nuestra música pop, esta sección contaba con un seguimiento fiel. Y si nos fijamos por ejemplo en la serie de diferentes capítulos que estos meses atrás José Miguel López ha introducido en su programa de Radio 3 Discópolis, y en el nivel medio de audiencia que se refleja en la web del programa, esta expectativa sigue ahí. Idéntica reflexión la trasladaría a la televisión.

 

Todo este recorrido nos da noticia de que tenemos suficiente cantidad de conocimiento,  información y expertizaje para avanzar en esa puesta en valor y creación de memoria sobre nuestro pop, de tal manera, que nos permita percibirnos mejor y crecer en una franja de nuestra cultura en interacción con otras. Creo que hablar de este 50 aniversario de Los Bravos, ese grupo que contribuyó de manera importante a que nos miráramos como decías al principio en igualdad respecto de los otros, puede servirnos para que nos hagamos la pregunta: ¿cómo se puede hacer pues para que todo ese cúmulo de aportaciones sobre nuestro pop y rock, esto es, esas islas que venimos mencionando pasen a formar parte de un   archipiélago reconocible e interactuante que las aúne desde su diversidad, dando lugar a que pueda contemplarse desde una mirada panorámica? Pero no sé si me estoy desviando mucho de la cuestión central de esta conversación que es la propia historia del grupo en este 50 aniversario.                 

 

 EG: La verdad es que poco me queda por añadir a tu extensa exposición tan detallada y bien documentada en donde das un repaso a casi todo lo que se ha escrito relacionado con nuestro pop español. Pienso que en realidad debemos y tenemos que estar satisfechos pues, como bien dices, a partir de los años noventa se han ido acrecentando las publicaciones al respecto.

 

Ahora mismo se me ocurre, aparte de todo lo que has mencionado, un libro sobre Los Mustang escrito por su cantante Santi Carulla en el año 2000; otro de mi paisano Javier Ojeda (cantante de Danza invisible) quien en el año 2010 publica “Una historia del Pop malagueño (1960-2009)”.

 

Este libro, editado por el Área de Cultura del Ayuntamiento de Málaga  y, que según creo se encuentra agotado en la actualidad, supone un gran esfuerzo por parte del autor ya que conlleva una gran labor de investigación teniendo en cuenta que en sus casi trescientas páginas recorre la trayectoria de unos 500 artistas malagueños (entre grupos y solistas). Muy curiosa la anécdota que en él se relata sobre la primera guitarra eléctrica que llegó a la Costa del Sol. Fue en 1959, en Torremolinos y resulta que el dueño de un  importante club de la época “El Mañana”, la pidió a Estados Unidos por encargo de uno de sus camareros, Enrique Lozano, quien más tarde sería el fundador de Los Íberos.

 

Creo que al igual que existe este libro sobre el pop malagueño y el que escribiese Luis Clemente sobre el rock sevillano hay algo publicado sobre el rock granadino pero no estoy seguro. ¿Sabes tú algo al respecto? A ver si es que lo he soñado…, podría ser.

 

Al final parece que muchos de los grupos de los sesenta y setenta van  teniendo su libro o lo que es igual, se les va haciendo justicia pues acabo de recordar el de Los Brincos “Érase una vez” de Cesar Campoy en 2006 y el de Los Canarios, de Alejandro Ramos en 2014.

 

Por cierto que Efe Eme, al margen de su revista, está editando, no sé con qué regularidad, ciertos libros entre los que podemos citar a nombres como: Los Rodríguez, Quique González, Miguel Ríos, Peret, Serrat y posiblemente algún otro artista español, por supuesto además de el de Los Brincos anteriormente citado. Efe Eme y Milenio puede que sean de las editoriales que más publican sobre pop y rock español. Luego hay otras quizá con menos cantidad de títulos, pero que también suman, como Lenoir, o Lágrimas y Rabia, la que editó el de Los Canarios.

 

Me acabo de dar cuenta que cuando comentábamos la presencia en el extranjero de grupos españoles en los años 60, los dos, (nosotros dos), nos olvidábamos por completo de Los Canarios y muy mal hecho ya que estos tuvieron una importante presencia física y discográfica más allá de nuestras fronteras. Fue en 1965 cuando llamándose aún The Canaries, tuvieron su gira por los Estados Unidos y llevaron a cabo allí la grabación de su primer LP  con el título de Flying high with the Canaries, que conoció bastante gente por la edición de José Luis Álvarez en la colección que citabas antes de la Historia de la Música Pop Española.

 

Y hablando de grupos a los que se les va haciendo justicia y van formando parte de la memoria histórica del pop español se me antoja mencionar y pedir justicia para el que yo creo es nuestro segundo grupo pop más internacional, con un número uno a nivel mundial y más de un tema bien situado en los hits parades internacionales. Me estoy refiriendo, amigo Guzmán, nada más y nada menos que a Los Pop-Tops.

 

Creo que estarás de acuerdo si te digo que a finales de los 60 y principios de los 70, nuestros tres grupos más importantes fueron: Bravos, Canarios y Pop-Tops, curiosamente los tres de la mano “sabia” de Mr. Alain Milhaud.

 

Como inconscientemente he pasado de hablar de Los Bravos a Los Pop-Tops enlazaré recordando que los vocalistas de estos dos grandes grupos siempre han mantenido una estrecha y buena relación hasta el punto en que Phil Trim (Pop-Tops) ha colaborado con Mike Kennedy en la composición de varios temas a lo largo de su carrera en solitario, desde su primer LP “Enigmatico Mike” en 1969 hasta en una de las últimas grabaciones de este ya en el 2011. Me estoy refiriendo al tema “Just be you”, compuesto por Mike Kennedy y Phil Trim y con producción de Alain Milhaud.

 

Referente a la evolución en la creación de memoria en el ámbito discográfico, muy buena tu reflexión sobre la realización de Discos Columbia en el recopilatorio doble de 1975 “Historia de Los Bravos”, que no digo que sea la única aportación de carácter discográfico pero no recuerdo otras ediciones en la industria española con las mismas características.

 

A nivel radiofónico, no soy ningún experto y me confieso de que hace tiempo no uso mucho este medio. Lo último que he escuchado ha sido el programa Discópolis, en donde con tu colaboración se hablaba de Los Bravos y de tu libro sobre ellos (bonito programa), ya te di mi enhorabuena y en ella me ratifico.

 

Es cierto que no vendría nada mal un programa específico, radiofónico que estuviese íntegramente dedicado a la memoria histórica del pop español. De seguro que la audiencia lo agradecería. Muy curioso me resulta comentar que cuando colaboraste en Radio Nacional con el programa De la Noche al Día, llevases una sección de estas características y digo que es curioso pues, como sabes, yo también tuve un programa de música en Radio Cadena Española, en Málaga y también llevaba mi sección con historia de nuestro pop, aunque limitada a grupos y solistas que no habían alcanzado la categoría de números uno. Te recuerdo que llevaba por título: Los Marginados del Rock. Bueno pero si encarta que hablemos de estos programas, yo por mi parte, tendría que hacer un repaso por mi memoria y buscar algunos viejos apuntes (nada imposible, por supuesto).

 

GA: Sobre el rock granadino no conozco ningún libro que agrupe la música que se hizo en esta ciudad, aunque sí está el que escribió en 2011 Jesús Sánchez que no he tenido ocasión de leer: Miguel Ríos: 50 años de rock y carretera. Y claro, el que hizo Díaz de la Guardia en 2006: Los Ángeles, una leyenda del pop español. En cuanto a lo que comentas de Ojeda y el relato sobre la primera guitarra eléctrica en Málaga perteneciente a Enrique Lozano, esto también lo narra el propio Enrique Lozano en su libro antes citado. Es cierto asimismo que Efe Eme está sacando una considerable línea de textos sobre pop español, así como las otras editoriales que citas. Son varias las que con diferentes grados de continuidad han venido abordando nuestro pop y rock; además de las que nombras: Zona de Obras, Atlantis, 66 rpm, la propia Fundación de Autor, Rama Lama y algunas otras que puedo estar olvidando o desconozco. De la Fundación de Autor -además de lo escrito por Salvador Domínguez que antes mencioné y los textos que dedica a figuras individuales-, me parece interesante recordar el elaborado por Fernando Salaverri y su equipo: Sólo éxitos 1959-2002 año a año. Me parece interesante porque nos permite apreciar la evolución del mercado español y establecer diferentes comparativas sobre géneros y estilos, tendencias, casas discográficas, y presencia de artistas y autores. Y de lo publicado por Rama Lama creo que no hay que olvidarse de citar el libro Castañuela 70, esto era España, señores, bajo edición de Santiago Trancón, en el que se narra el hito que supuso la obra puesta en escena por el grupo de teatro Tábano en alianza con el grupo musical Las Madres del Cordero (conjunto capitaneado por el singular Moncho Alpuente), todo un hito en nuestra historia.

 

Hay también fans que de distinta manera publican sus vivencias y testimonios referidos a los grupos que fueron significativos para ellos. Uno de estos fans en el caso de Los Bravos es José Tébar.   

 

Como dices, hemos hecho un buen compendio de los acercamientos que se están produciendo a nuestra música pop y rock. Y creo que estos acercamientos, esta necesidad de poner en valor, tienen mucho que ver con la influencia que el pop-rock tiene en los hábitos sociales y culturales y en los imaginarios individuales y colectivos. Es por ello que a medida que en esta música van pasando los años, creando su propio poso, surge en distintos grados el impulso por sistematizar información, identificar los procesos que se generaron, comprender sus significados, contrastarlos y compararlos con otros significados; y, como desembocadura, generar conocimiento.

 

Volviendo a los grupos de postín que citas, Bravos, Pop-Tops, Canarios, cada uno con sus elementos diferenciales, creo que llevas razón tanto en lo que respecta a su calidad, relevancia internacional y rasgos innovadores en su momento, sobre los que más adelante podemos hablar y también en relación con las capacidades de Alain Milhaud como productor y manager que proyectaba lejos las prestaciones de estos conjuntos. Ellos, junto a Los Brincos, Miguel Ríos, y un poco más tarde ya en los setenta Barrabás, eran el elenco con más presencia internacional en diversos países a la vez. No sé si Los Canarios tanto como los otros, aunque sí con unos recursos musicales de vanguardia entre esos años finales de los sesenta y primeros setenta fantásticos (hace poco, después de mucho tiempo, escuché su álbum de 1970 Libérate y redescubrí detalles espectaculares). Pero no sólo eran ellos; no podemos olvidar el éxito de Fórmula V en América Latina; en Venezuela, por ejemplo, se les llamaba los Rolling Stones españoles. En Venezuela también en 1964 Lone Star habían sido número 1 con su versión de “La casa del sol naciente”. Por su parte hay que reconocer el rango que imprime este conjunto en el rock español a partir de “Mi calle”.

 

Todos estos ejemplos nos retrotraen a dos características del pop y del rock: uno, que esta música es un lenguaje global, y es un lenguaje de preferencia y de referencia para los jóvenes y no tan jóvenes a nivel internacional. Y dos, que detrás de esta música hay también una industria global, que impulsa, distribuye y explota, con luces, pero también con oscuras sombras, sus características. Siendo lenguaje e industria global, no es de extrañar que nuestros conjuntos y solistas, así como personas de la industria, una vez adoptado este lenguaje, aspirasen a ir lo más lejos posible. De este modo, a mitad de los años sesenta ya había un ambiente en España -con sus diferentes intentos, experiencias y aproximaciones-, de búsqueda de incorporación al mercado mundial, siendo, como señalábamos al principio, Los Bravos, quienes lo logran, y quienes por extensión marcan camino para que otros artistas puedan conseguirlo. El proceso por el que Los Bravos consiguen acceder a este éxito mundial, tal como cuento en mi libro, es muy interesante desde diferentes ángulos: la propuesta, artística, el apoyo empresarial y mediático, la planificación y representación, capitaneada como señalabas por Milhaud, la identificación social...

 

En cuanto a lo que decías, Enrique, de los Pop-Tops y las colaboraciones de Phil Trim con Mike Kennedy, esto me ha hecho recordar una entrevista que conocí por María Jesús Polo, creadora de esta web, en la que Toni Martínez, el guitarrista de Los Bravos, venía a decir que generalmente él no se ponía nervioso cuando tenía que tocar en conciertos en los que también intervenían otros conjuntos, con la excepción de Los Pop-Tops, que le infundían mucho respeto por la calidad que desarrollaban. También he recordado que Phil adaptó la letra de la canción de Manolo Díaz “La juventud tiene razón” al inglés para la versión de Los Bravos, muy buena a mi juicio, “Dirty Street”, que iría en el cuarto LP del grupo, Ilustrísimos, grabado en 1968 y publicado en 1969

De las distintas colaboraciones de Phil Trim con Mike Kennedy, a mí siempre me gustó “Los hombres nunca han de llorar”.

 

Respecto de Discópolis, te agradezco la valoración que haces. Te diré que era la primera vez que me invitaban a asistir a un programa de radio para hablar de mi libro desde 2004. La verdad es que me sorprendió esta invitación después de tanto tiempo. José Miguel López condujo perfectamente el programa, captó y transmitió muy bien el espíritu del libro, fue muy receptivo e identificó el interés que tienen las distintas etapas de Los Bravos, dando lugar a que se radiaran canciones de estas etapas, aunque, finalmente no dio tiempo a que se emitieran los dos temas preparados correspondientes a 1972 y 1974. Yo me sentí cómodo en el ambiente creado por José Miguel López, aunque después de los años que llevaba sin hablar por antena (mi participación en De la Noche al Día había terminado en 2003 y posteriormente a 2004 solo había hablado por radio una o dos veces esporádicamente, la última, fácil hace seis o siete años), me noté desentrenado, cosa que ratifiqué al escuchar la grabación del espacio. Como tú bien sabes por tu programa Los Marginados del Rock, del que espero con mucho interés que nos desgranes detalles que seguro enriquecerán estas conversaciones, en antena las palabras y los conceptos tienen que fluir; si te paras en demasía para encontrar y precisar dichas palabras y conceptos, que es lo que provoca la falta de entrenamiento en este medio, ese flujo, en medio de la presión que ejerce el tiempo disponible, pierde expresividad y nitidez. También tuve un lapsus de memoria al comentar la relación de Los Brincos y San Remo, que he podido subsanar en el capítulo de comentarios de la web de Discópolis y en el Facebook del mismo programa. Lo más anecdótico fue que previamente a entrar en antena, yo le había comentado a José Miguel López que la segunda canción que íbamos a emitir “Don´t be left out in the cold”, que correspondía a una actuación de Los Bravos en la BBC inglesa, era una rareza que poseíamos gracias a que la habías recuperado tú con mucho esfuerzo. Pues bien, cuando presentamos la canción, se me fue el santo al cielo en medio de los distintos comentarios y contra lo previsto no cité que habías sido el protagonista del hallazgo. Lo curioso es que en el mismo momento de finalizar la emisión me di cuenta de esta ausencia, pidiéndole a continuación a José Miguel López reflejara tu aportación en el podcast de Discópolis, quien gentilmente así lo hizo.

 

Quiero retornar a tu programa Los Marginados del Rock, título que imagino seleccionaste inspirándote en el tema homónimo de Miguel Ríos de 1973, una de sus épocas de mayor creatividad, y del que creo recordar haber escuchado alguna de sus emisiones antes de que nos conociéramos. A lo largo de esta conversación me gustaría saber cómo surgió, qué desarrollo tuvo, y si encuentras hoy en día elementos para que se diera un programa como aquel.

 

EG: Tenía en el olvido el trabajo de Fernando Salaverri: Solo éxitos 1959-2002 y tanto es así que he dudado si lo tenía entre mi biblioteca musical o si es que lo había comentado contigo en alguna ocasión e incluso barajaba la posibilidad de que lo hubiese visto en tu casa cuando estuve hace años, pero me he alegrado un montón al comprobar que convive conmigo. ¡Qué pedazo de libro!, no sólo por su volumen (1046 páginas), sino porque considero que es un gran trabajo este de recopilar tantos años de música con sus listas de éxitos y poder ir comprobando como a ellas se iban incorporando anualmente los nuevos grupos y solistas españoles. Una gran satisfacción la de poder consultar tantos datos después de tantos años. Fíjate, que personas como tú y como yo, que hemos convivido siempre con  la música, con sus listas de éxitos, que nos conocemos todos esos números unos a través de estos cuarenta y tantos años y, que gracias a este trabajo, hoy podemos ponernos  a repasar datos e ir centrando fechas que teníamos olvidadas o cuanto menos, confusas. Me he llevado una gran alegría al comprobar que lo tengo. Gracias por ese recordatorio. Me ha gustado el prólogo que escribe Eduardo Bautista cuando dice que “el simple paso del tiempo convierte a los acontecimientos más simples en historia, a los meros comportamientos en antropología y a los conjuntos de datos del pasado en explicaciones del presente”.

 

No tenía conocimiento de que Rama Lama hubiese editado un libro sobre Castañuela 70, no lo sabía. Me parece super interesante  y digno de hacerse con él.

 

Me alegra mucho tu reflexión sobre el LP Libérate, de Los Canarios, y saber que has descubierto en él detalles espectaculares que si te parece algún día podemos comentar. Para mí, sin ninguna duda, es uno de los discos más importantes del panorama musical español de primeros de los setenta. Yo aún recuerdo el día en que lo recogí de correos (no sé si te había comentado que muchos de los discos que yo compraba en aquella época, sobre todo cuanto hablamos de long plays, tenía que pedirlos a tiendas especializadas de Madrid o Barcelona), ya que, lamentablemente, no todos los discos que a mí me gustaban llegaban a las tiendas de mi ciudad.

 

Descubrí a Los Canarios allá por el 68 cuando triunfaban con su segundo single y continúe  disfrutando de  su música con los siguientes discos que se iban editando de ellos en aquellos finales de década; pero con la aparición de su primer álbum, Libérate, encontré algo nuevo, un gran LP con una música diferente a la que habían practicado hasta entonces. Un grupo que al triunfar con su gran éxito “Get on your knees” (“Ponte de rodillas”) lo encuadrábamos dentro de un estilo puramente Soul, pero que con aquel compacto trabajo se acercaba más al sonido Jazz o Jazz-rock. Yo particularmente llegué a encontrarles cierta similitud con Blood, Sweet and Tears. Confieso que a mí personalmente siempre me gustaron los discos de Los Canarios en todas sus diferentes etapas y formaciones, pero sin duda alguna, este fue (al menos para mí) su trabajo estrella. Este álbum que por cierto hay que decir que no fue ningún gran éxito de ventas ni tuvo la repercusión que realmente se merecía,  era todo un lujo, aparte de por su calidad musical, su producción y ejecución, por la presentación y su diseño. Portada abierta, troquelada y con doble hoja interior con letras de las canciones en inglés y su traducción al castellano. Detalles estos nada comunes en las ediciones discográficas españolas de la época pues además debemos hacer memoria y recordar que a muchos de los discos extranjeros que comenzaban a editarse en nuestro país se les mutilaban las portadas convirtiéndolas en carpetas simples.

 

No recuerdo en grupos o solistas españoles de la época ediciones con iguales características. Me pongo a recordar: Bravos, Brincos, Íberos, Pop-Tops, Conexión,  Barrabás, Máquina!, Smash, Evolution, Mike Kennedy, Miguel Ríos … grandes LP´s con escasas portadas abiertas, menos  aún con las letras en su interior y menos todavía que incluyesen traducciones al castellano. Tengo solo un disco en mente de esas características: Pan y Regaliz con su primer y único LP editado por Ekipo en el año 1971

 

Siempre me he preguntado por qué a Los Bravos no se les hizo ninguna carpeta espectacular en el sentido que estoy diciendo en ninguno de sus 4 discos oficiales de larga duración, publicados todos ellos entre 1966 y 1969.

 

No era consciente de que en Venezuela, a Formula V, se les conociese como Los Rolling Stones españoles. Me parece algo excesiva la comparación, que seguramente provenía de algún sector al que le quedaba mucha música por escuchar... Y digo un sector porque en Venezuela me consta que había otros muy al día de la música que hacían los Rolling Stones, así como otros grupos de vanguardia. De hecho, los músicos de rock venezolanos tenían mucha capacidad creativa como así lo demostraron en sus discos, bien valorada por lo demás, llegando algunos de ellos a militar con el tiempo en Los Bravos.

 

Otro gran grupo que mencionas: Lone Star. Con estos sí que tendríamos para hablar largo y tendido, organizar si cabe otras conversaciones en torno a un próximo aniversario de la banda. Su dilatada experiencia desde las primeras grabaciones a principios de los sesenta, pasando por la etapa que citas de “Mi calle”, “Trilogía”, “Quiero besar otra vez tus labios…”,  y la personal serie de cinco LPs (desde Es largo el camino hasta Horizonte), con base en el hard rock, pero no solo en este, entre el 72 y 77, son materia importante para detenerse en su reputación e influencia.

 

Has citado también a Barrabás, otros grandes, igualmente de mis favoritos y que participaron fuera de nuestras fronteras con importante presencia física y discográfica. Ya en 1972 con su primer álbum consiguen triunfar a nivel internacional. De él se extraen dos singles con los temas “Wild Safari” y “Woman” que sin llegar a ser números uno, (que yo recuerde), sí que se pasean por un montón de listas de éxitos en un buen número de países tanto en Europa como en América. Posteriormente creo que casi todos sus LP´s se distribuyeron a nivel internacional y el grupo tuvo una vida escénica muy activa lejos de nuestras fronteras.

 

Un detalle que no podemos obviar ni pasar por alto al hablar de este grupo es que su primer cantante, Iñaki Egaña, pasaría en 1973 a formar parte de Los Bravos, en una de las reestructuraciones llevadas a cabo por Tony Martínez. Una pena ese misterio, tal como has descrito en Los Bravos. Recuerdos de una leyenda, en torno al LP grabado por Los Bravos con Iñaki como cantante, que nadie sabe dónde fue a parar y que ojalá algún día se pueda recuperar (dicen que la esperanza es lo último que se pierde).

 

Para no hacer muy larga mi intervención e ir terminando quiero agradecer tu interés en que hablemos sobre mi programa de radio Los Marginados del Rock. Efectivamente y como bien supones, el título lo tomé prestado de aquella cara “b” plasmada en el single de Miguel Ríos “Por si necesitas” de 1973. Es que me venía como anillo al dedo ya que mi programa, según mis planteamientos y según yo lo había soñado, sería una historia sobre grupos y/o solistas, en su noventa por ciento españoles, que nunca habían conseguido un número uno en las listas de éxitos pero, es más, artistas que en un tanto por ciento muy elevado, ni las habían pisado.

 

Si te parece aplazamos este tema para nuestra próxima conversación en la que intentaré relatarte lo mejor que pueda cómo transcurrió aquella experiencia.

 

Ahora creo que ha llegado el momento de dar un descanso a nuestras conversaciones pasando a escuchar algo de música que por supuesto ha de ser del tema que nos ocupa: Los Bravos.

 

Como me planteaste en un principio podríamos amenizar nuestras charlas recomendando cada uno de nosotros un par de temas del grupo. Estaremos así contribuyendo a un merecido homenaje de 50 aniversario de Los Bravos que, como ya hemos comentado anteriormente, hasta el momento y por lo que hemos podido comprobar, a nadie se le ha ocurrido hacer.

 

Como considero que las cosas deben llevar su orden me parece que no estaría nada mal retomar esta historia musical desde su más tierno principio y para ello no veo otra alternativa mejor que comenzar comentando y recomendando la escucha del que fuera el primerísimo lanzamiento de Los Bravos.

Estaríamos hablando de una primera grabación que a modo de tarjeta de presentación se dio a conocer de una forma más bien atípica. Se trata del primer single del grupo editado por Discos Columbia en 1966 y que al parecer no fue una edición normal con su distribución normalizada en tiendas sino que se vendía (por primera y única vez) en un stand improvisado en la emisora de radio tras una de sus actuaciones. Columbia únicamente sacó una tirada limitada que se agotaría en tan solo unas horas, según recoge Don Jeff en su relato “Historia de Los Bravos” incluido en el interior del LP recopilatorio del grupo con igual título, que editaba su compañía discográfica en 1975. Por cierto este dato no lo veo reflejado en tu libro lo que me hace preguntarme si será correcto o no. Lo de la tirada limitada sí que no me extraña porque lo que es cierto es que conseguirlo me costó muchísimo tiempo y bastantes pesetas de aquellas de entonces.

 

Después de ese inicial single la primera grabación de Los Bravos distribuida de manera habitual en tiendas del sector fue el lanzamiento de aquel EP con cuatro canciones: “No sé mi nombre”, “Recopilación”, “Quiero gritar” y “Una flor corté”. De aquí también escogeremos un par de temas para desmenuzarlos y escucharlos.

 

GA: Todos estos grupos que venimos mencionando y otros, incluidos seguramente más de uno de los que programabas en Los Marginados del Rock, van a seguir apareciendo con toda seguridad a medida que avancemos en estas conversaciones, cuando abordemos contrastes, comparaciones, coincidencias, o convergencias en relación a Los Bravos. Sí quiero detenerme un momento en el interés de lo que comentas sobre la edición lujosa de Libérate, y lo prácticamente excepcional que era ver en un grupo español una edición de estas características. A la altura de 1970 no era fácil que uno de nuestros conjuntos grabase un LP original. Muy pocos eran los que lo hacían y menos en la línea conceptual que venía gestándose en el rock internacional. Los mismos Bravos en ese año anunciaron en varias entrevistas que preparaban un álbum con una suite en una cara y canciones de duración habitual en la otra, álbum que no llegó a salir. Seguramente el precedente de edición de lujo de un grupo lo constituya el LP –que yo no tengo- de Los Relámpagos de 1966; también troquelado, portada blanca, con un sello a modo de lacra con el símbolo 6 pistas, y con información interior sobre las condiciones técnicas de la grabación realizada. Era una carpeta con tanto gusto que hasta podría decirse, para contrapesar el complejo de inferioridad que ha planeado sobre ciertos sectores de nuestro pop y rock, que bien pudieran haberse inspirado en ella los propios Beatles para su álbum blanco de 1968 (que sepamos, esto no sucedió así, claro; pero sí he leído que uno de los Beatles, creo que era John Lennon, cuando venía a España, se llevaba los discos de Los Pekenikes). En el LP de Los Relámpagos estaban canciones como “Alborada gallega”, “Numancia”, “Danza del fuego”… Este álbum como digo era de 1966. Cuatro años después aparece el LP de Los Canarios que da paso a un tímida sucesión de discos cuidados de larga duración, como el fantástico que nombras de Pan y Regaliz, Mundo, demonio y carne, de Los Brincos (ya en su anterior disco Contrabando habían incluido una portada muy de arte pop de Iván Zulueta); y tal como señalas poco más en los tres años que entre 1970 a 1972. No sé si el primer LP de Barrabás iba ya con portada abierta (yo tengo el promocional que era simple), el segundo sí. El mundo de los cantautores sí se beneficiaba más del cuidado de las ediciones. Un ejemplo es el grupo fundado por Manolo Díaz -quien tanta importancia tuvo en la historia de Los Bravos- Aguaviva. Creo que es imprescindible citar Su LP de 1971 Cosmonauta, que une al enfoque musical experimentalista una portada desplegable en forma de tríptico. Una de las lujosas rarezas de nuestro pop.

 

Y decía que quería detenerme en este aspecto de las ediciones, porque está poniendo de relieve una tensión constante en la industria de la música: por un lado los discos son mercancía de consumo en el sector del entretenimiento; por otro son obra o producto artístico y cultural. Por mucho que la obra haya sido desarrollada bajo coordenadas artísticas o culturales, si la compañía discográfica la maneja desde un enfoque estricto de coste-beneficio sin considerar el valor añadido que puede proporcionar una buena edición, pues entonces tendremos lanzada una mercancía para venderse muy bien –no ese producto cultural y artístico más costoso, en muchas ocasiones valorado por una parte no mayoritaria del público-. Esto ha estado muy presente en la industria del disco: si puedo aspirar al nivel de ventas necesario con o sin presentación cuidada, me ahorro el cuidado. Por otra parte, las compañías discográficas competían fuertemente entre sí, las españolas, cada vez con más dificultad ante el empuje de las multinacionales y su inacabable catálogo, de manera que si una determinada cantidad de dinero te permitía tener en el mercado más de un disco, un criterio a mano era el de eliminar costes en cuanto a diseño, información contenida en los LPs y también en los singles, etc. En nuestro país además, en esos años de la Dictadura, intervenía a nivel político e ideológico la Censura sumando limitaciones. Un caso que ilustra la intervención prohibitiva de los censores es el tantas veces contado del cuadro pintado por Claudio Bravo que iba a formar parte de la carpeta del álbum de Los Brincos, Mundo, demonio y carne, y que finalmente hubo de ser desechado.

 

Llevas razón en que no menciono en mi libro expresamente la venta del single “It´s not unusual”/“No sé mi nombre” a través del stand puesto en Radio Madrid tras las presentaciones de Los Bravos en El Gran Musical. Lo que escribí al respecto en las pp. 39 y 40, citando revistas que dieron noticia de ello –Discomanía, Fonorama, y Alta Fidelidad-, fue que el disco en tirada exclusiva para los socios de El Gran Musical se agotó en 12 horas, según enfatizaba Discomanía; o a un ritmo de tres discos por minuto, de acuerdo con lo destacado por Fonorama. Todo ello efectivamente suponía un verdadero acontecimiento e inusual forma de vender un primer disco. La revista Alta Fidelidad a su vez señalaba que el single sería reeditado para la discoteca de El Gran Musical. No he podido confirmar tal reedición (esto en algún momento nos lo tendría que ilustrar nuestro amigo Cayetano Herrero, o quizá otro gran coleccionista de Los Bravos, Chus Galeote), aunque sí es plausible pensar que ante el impacto que tuvo el disco, sin segunda edición simplemente se ampliase la tirada inicial para distribuirlo entre los socios de El Gran Musical a lo largo del país; hay que recordar que “los musicales” como así se les llamaba se acercaban a los veinte mil. También sería plausible pensar que si inicialmente había una cantidad pensada para vender en el stand y otra para llevarla a otros puntos de venta posteriormente, esto último resultara imposible dado el modo en que se compró en el stand. Esto se podría deducir de las palabras de J.A.T., en Fonorama nº 32, de agosto de 1966, si es que estas eran enteramente objetivas en medio del entusiasmo con que presentaba el dossier dedicado a Los Bravos: “…En una venta especial para los muchachos musicales se agotaron las copias previstas y las que no estaban previstas, el triunfo fue radical. Su primer disco se vendió a tres ejemplares por minuto…”

 

Dicho todo esto, creo también que es hora de presentar las canciones con las que vamos a dar fin a esta primera entrega.

 

 

COMENTARIOS DE LAS CANCIONES DE LA PRIMERA ENTREGA

 

EG: “It´s not unusual”

 

 

En 1966 yo era tan solo un niño, solo 10 añitos tenía… y toda la vida por delante, ¡qué bonito!  Bueno que me voy del tema…

 

A tan corta edad yo ya escuchaba la radio y me gustaba la música aunque no fue hasta el mes de diciembre, cuando en el programa especial de fin de año, en TVE, salieron Los Bravos como figuras estelares. Ahí descubrí a mi primer grupo musical favorito y me hice seguidor de ellos para siempre. Después de verlos y escuchar las 5 o 6 canciones que interpretaron fue cuando me di cuenta de que casi todas las conocía por haberlas escuchado con anterioridad en programas de radio. Todas me gustaban pero no daba crédito al comprobar que tan bonitos temas eran todos del mismo grupo y que además se trataba de un grupo español. Eso para mí fue una bomba y desde entonces seguí sus pasos.

 

Todo esto es una introducción para a continuación comentar y recomendar la escucha del tema de su tarjeta de presentación: “It´s not unusual”, versión de un éxito que por entonces popularizaba Tom Jones, y que con casi toda seguridad yo habría escuchado en la radio por este artista, pero que no lo podría disfrutar en la voz de Mike hasta mucho tiempo después. Por aquellos años recuerdo que escuchaba trocitos de la canción, que sonaba cada domingo en el programa de El Gran  Musical pues creo que formaba parte de su sintonía. Siempre  me preguntaba qué canción sería aquella y en qué disco de Los Bravos estaría para poderlo comprar. Son recuerdos muy lejanos, lo que me lleva a contaros que cuando (años después), conseguí el disco lo disfruté al máximo. Casi me emociono nuevamente cada vez que escucho la canción y pienso en lo mucho que me habría gustado poder vivir aquellos momentos. Claro que de haber sido así hoy tendría algunos años más y ahora eso no lo veo conveniente.

 

Me encontré con que estábamos ante el primitivo, auténtico y  original sonido de Los Bravos.  Así brillaba el grupo en sus comienzos, con un sonido fresco y espontáneo, como desprendiendo cierto aroma de juventud. Te pones a observar el sonido del órgano, el de la guitarra, la activa participación de bajo y batería, la voz desgarrada e indomable de Mike, (que ni tiene que ver nada ni nada tiene que envidiarle a la de Tom Jones), la exquisitez en las segundas voces… Todo suena espectacular y diferente a la vez.  Por cierto que hoy en día escucho la grabación de Tom Jones y echo en falta la guitarra de Tony y el órgano de Manolo, eso sí, me gusta como aplican los vientos.

 

Lo único que me da pena de la canción es que solo dure 2 minutos con 10 segundos, por lo demás, particularmente nunca me cansaré de escucharla. Espero que la disfrutéis.

 

GA: “No sé mi nombre”

 

 

Bueno, pues en 1966 yo cumplí siete años. No recuerdo en concreto qué canción de Los Bravos fue la primera que escuché que me hizo consciente de su existencia. El grupo estaba ahí y sus canciones como las de otros conjuntos me rodeaban a través de la radio. Sí recuerdo nebulosamente distintos comentarios de los vecinos, por ejemplo, de cuando fueron a San Remo.

 

Este primer single también lo recuperé siendo ya adulto, aunque “No sé mi nombre” era una de esas canciones que siempre habían estado en el entorno como una de las más definitorias del conjunto y yo la tenía desde bastantes años antes en su versión inglesa del LP que vendió Círculo de Lectores y en cassette en la versión en castellano que no llevaba la presencia del público y las palabras de Tomás Martín Blanco. Son precisamente esta presencia del público y la voz de Martín Blanco uno de los fuertes del disco: te hacen estimar la forma en que se vivía el momento y lo que podía representar a principios de 1966. En las dos canciones del single “It´s not unusual”, que tan bien has descrito, como en concreto “No sé mi nombre”, están presentes dos características diferenciales de Los Bravos en la época: por un lado la sofisticación que aportaban los dos miembros que provenían de Los Sonor, Toni, el guitarrista y Manolo, el organista, y por otro la garra o trempera como dicen los baleares que incorporaban los miembros provenientes de Mike y Los Runaways; el propio Mike, a la voz, Pablo a la batería, y Miguel, al bajo. No es que unos y otros poseyeran en exclusiva garra o estilo, sino que lo aportaban en mayor o en menor dosis por su trayectoria anterior. Por ilustrar esto último diré que un ejemplo de elegancia, es la versión en directo que hacen Mike y Los Runaways de “Sea of love”, y un ejemplo de fuerza es la versión de “Whole lotta shakin´going on”, también con público de fondo, que realizaron Los Sonor.

 

En “No sé mi nombre” aparece otra característica innovadora que traían consigo Los Bravos: la presentación de lo que podríamos llamar un pop de autor, gracias a las canciones de Manolo Díaz, en las que el sonido beat se hacía uno con letras inteligentes, críticas y descriptivas de la realidad del momento, sin renunciar a la sensibilidad ni a las percepciones ni expectativas de los jóvenes de entonces.

 

Apreciamos otro rasgo que le daba diferencia a Los Bravos: la manera de cantar de Mike. Aquí quiero destacar una cosa: la voz de Mike ha sido una de las privilegiadas del pop internacional, por su amplitud, diversidad de registros y capacidad de cantar diversos géneros. Pero por encima de ello estaba el poder de transmitir sentimientos, ya fueran de euforia, de rabia, de tristeza, mera diversión... Sin esta capacidad comunicativa las condiciones de su voz no hubieran bastado para que alcanzara la categoría como cantante que logró.

 

También son observables en “No sé mi nombre” dos de los rasgos que has incluido en tu comentario y que daban identidad al grupo: las segundas voces que culminaban la del vocalista, otorgando a las canciones una ambientación muy propia y reconocible; y esa manera en que los instrumentos a partir de su especificidad, asimismo con una calidez reconocible, se contagiaban, se entrelazaban y se proyectaban a lo largo de las grabaciones. Un sonido lleno de expresividad que, como hemos hablado en distintas ocasiones, nos fuimos perdiendo a medida que se imponía el que salía de los estudios de grabación ingleses.

 

Como hemos hablado hace no mucho, para mí esta versión de “No sé mi nombre”, si no la incluyes en una selección de canciones importantes de Los Bravos, te acaba faltando; la versión grabada en inglés, no, pero la que hicieron en nuestro idioma y grabada por ellos, claro que te falta.

 

EG: “Recopilación”

 

 

Como segundo tema para comentar y recomendar su escucha he escogido el que compartía cara “A” con “No sé mi nombre” en su primer EP al que ya hemos hecho referencia. Se trata de “Recopilación”, que por cierto debo explicar que lo que vais a leer aquí refleja básicamente un comentario que escribí hace unos diez años aproximadamente, y que se insertaba en la página Web de Los Bravos creada por nuestra buena amiga María Jesús Polo, en una sección que creo se llamaba “Tus canciones preferidas”, en donde se hacían comentarios de temas del grupo y se sometían a votación. Al tropezarme con él hace días he considerado que poco más podría añadir.

 

 

RECOPILACIÓN                           

Transcurría el mes de Marzo de 1.970 y yo era un niño de 13 años, recuerdo que pasaba casi a diario por una tienda de discos de segunda mano y en su escaparate estaba el single de Los Bravos “Uno come noi”. Cada día hacía mis planes para comprarlo pero, claro, a los trece años no es fácil tomar decisiones que implican dinero de por medio. Por fin el 17-03-70 (así está escrito por mí en la contraportada del disco), salgo de una academia en donde estudiaba por las tardes y me voy decidido a llevarme el disco a casa.

 

Qué tristeza llegar, no verlo en el escaparate, preguntar y escuchar que ya se había vendido (me quería morir), pero la dependienta era una señora que no estaba dispuesta a permitir que cliente que entrase se marchase sin su disco bajo el brazo, vio la cara de desilusión que puse y empezó a buscarme otros discos del grupo y sacó su primer EP, el de “No sé mi nombre”  y tres canciones más. Decía e insistía en que me iba a gustar, que no me iba a arrepentir, que ella lo había escuchado y le había encantado…, total que casi un poco por compromiso me lo llevé a casa. Recuerdo que llevaba mi maletín cargado de libros y allí lo camuflé para que no se estropease y para no tener que dar explicaciones de que había comprado otro disco.  

 

Escuché el disco y quedé entusiasmado, era otro sonido, eran ellos, Los Bravos, mi grupo favorito, los que  habían hecho que me gustase la música, pero como en otra dimensión, con un sonido  más casero pero genial. ¡Toda la vida estaré agradecido a aquella perseverante dependienta!

 

Era el segundo disco del grupo, un Extended Play con  cuatro canciones de Manolo Díaz. El tema estrella “No sé mi nombre” y “Recopilación” en la cara A y “Una flor corté” y “Quiero gritar” en la cara B. De este disco se podría elegir cualquiera de las cuatro pero me he decidido por “Recopilación”, quizás por ser una de las que no llevan acompañamiento de orquesta y suena más a auténtico grupo de la época.

 

RECOPILACION:

 

De entrada, he de decir que el título nunca me convenció del todo, nunca llegué a entenderlo realmente, pero es una opinión muy personal que no estáis obligados a compartir conmigo.

 

Creo que estamos ante el auténtico sonido Bravos, unos Bravos primitivos pero genuinos, con un sonido muy sesentero, con coros tipo Beatles, en donde sin menospreciar al bajo y a la batería, creo que cabe resaltar la labor y el sonido de Manolo al órgano, la guitarra y las voces de Tony y por supuesto y como siempre la voz inconfundible de Mike. Un Mike también más primitivo pero muy natural, muy a su aire, sin disciplina, con sus continuos “uaaauuuu” y algún que otro “oh yeaahh”. Un Mike que indudablemente ni sabía que estaba cantando esas verdades y esos sentimientos que Manolo Díaz les había plasmado en un papel.

 

Espero que os agrade la elección de este tema y que lo disfrutéis. Posiblemente muchos de vosotros hace tiempo que no lo escuchabais. Saludos.

 

GA: “Una flor corté”

 

 

 

Pues “Una flor corté” la descubrí a través de la cassette que antes cité y que compré en uno de los puestos de mercadillo que a finales de los años setenta ponían en la glorieta de Cuatro Caminos en Madrid. Seguramente la había escuchado en su momento de lanzamiento, o no mucho después, ya que recuerdo haber tenido en mis manos en fiestas familiares la portada del disco en años anteriores a los que te digo, pero en el momento en que compré la cassette, que luego quedó en manos de un compañero para los anales, la tenía olvidada.

 

Siempre me gustó esta canción, por el candor que exhibe, representativo de su época; por la frescura que hay en su música, y la satisfacción que produce, y si te fijas, por cómo está grabada a pesar de las limitaciones técnicas. Me gustan los tiempos en que entran, se encuentran y se suceden los instrumentos de Los Bravos, la efectividad de los arreglos, y de los instrumentos complementarios de cuerda y metal que se añaden. Otra vez esa capacidad de transmitir sentimientos de Mike y las singulares segundas voces rematando la originalidad que aportaba la canción, compuesta por Manolo Díaz. No es extraño que esta junto a las otras canciones primeras del grupo provocaran el interés de la industria internacional por el conjunto: en esencia ya era internacional desde antes de ir a grabar a Londres. A propósito de Manolo Díaz recuerdo una de las cosas que me dijo Juan Cánovas en las conversaciones que tuvimos cuando preparaba mi libro: disfrutaba tocando las canciones de Los Bravos, no sólo los éxitos internacionales, sino las composiciones de Manolo Díaz a las que otorgaba un rango equiparable.

 

Pues eso, disfrutemos del candor, de esa pintura naïf que nos presenta “Una flor corté”.  

 

 

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