El 25 de septiembre de 1967, Los Bravos estrenaban en el cine Palafox de Madrid su primer largometraje, Los chicos con las chicas, el cual junto con el LP del mismo nombre y los EP extraídos de este álbum, ponía colofón a una planificación exitosa, que obtenía como respuesta que el grupo fuera aclamado como el primer conjunto musical español, en una carrera triunfal que se esperaba superase su propio listón con el nuevo proyecto en torno a Dame un poco de amor que se había programado para 1968. El 25 de septiembre de 2017, Guzmán Alonso Moreno y Enrique González Labrador, dan continuidad a sus anteriores entregas, hablando de la presencia de las canciones de Los Bravos en algunos países de América Latina, del eco internacional de “Bring a little lovin´, de los diferentes resultados que tuvieron Los chicos con las chicas y Dame un poco de amor, así como de otros aspectos del pop, como el de los cambios de identidad musical y estilos relacionados con el desgajamiento de los solistas de los grupos con los que se habían dado a conocer.

 

CONVERSACIONES TRAS EL 50 ANIVERSARIO DE LOS BRAVOS

 

(Un diálogo escrito entre Enrique González Labrador y Guzmán Alonso Moreno)

 

 

VI Entrega: 25 de septiembre de 2017

 

Enrique González: Guzmán, quiero empezar esta nueva entrega recordando que hemos hecho alusión en varios momentos de nuestras conversaciones a los distintos modos en que la memoria nos traiciona, nos oculta cosas y nos juega malas pasadas de vez en cuando, o, mejor dicho, cuando le apetece. Hecha esta reflexión introductoria me imagino que te estarás preguntando que adónde querré llegar en estos instantes. Bueno, vamos a ello. Resulta que cuando hemos desarrollado nuestros últimos comentarios de canciones de Los Bravos, en donde siempre procuramos recopilar la máxima información sobre la canción escogida y abordar con amplitud y generosidad todos los aspectos posibles que sean remarcables o dignos de mención, yo he hablado y creo que con cierta profundidad de “Donde estés”, pero has sido tú quien, días después de la publicación en la Web de nuestra V entrega, y en una de las conversaciones que mantenemos entre nosotros telefónicamente, te has dado cuenta de un detalle bastante curioso y que tanto yo como mi memoria habíamos almacenado…, en el olvido. “Donde estés”, siendo una de las canciones arrinconadas, menos recordadas,  o cuando menos, de las no muy significativas dentro del repertorio Bravos, resulta que en 1969, en México, se editaba como tema principal en la cara A de un extended play de aquellos con cuatro canciones y curiosamente iba acompañada de “Yakipo”. No deja de ser apreciable esa falta de memoria que los dos hemos protagonizado al no mencionar este detalle cuando hemos hablado: tú de “Yakipo” y yo de “Donde estés”. Digo esto porque soy consciente de que ambos tenemos ese disco, del que no hemos hecho alusión alguna en dichos comentarios de la pasada entrega. Nada más colgar el teléfono me puse a buscar el disco para comprobar que fuese la versión en castellano, pero me encontré con la sorpresa de que se trataba de “This way, that way”, la interpretación hecha en inglés. Esto me rompió una primera teoría de que le habrían podido dar prioridad a los temas en español. A raíz de este detalle y de nuestro despiste se me ocurre comentarte un par de cosas, bueno, mejor tres:

 

1 - En primer lugar me parece oportuno explicar un gran fallo en el que solemos incurrir buena parte de los coleccionistas de discos (no les sucede  a todos, pero me consta que a muchos les pasa y por supuesto a mí también), y es que llega un momento en el que admitimos que más que discos coleccionamos estampitas, pues sabemos que las canciones ya las tenemos y queremos piezas nuevas para disfrutar a nivel visual o estético y no tanto a nivel musical. Esto viene a cuento de que el otro día cuando escribía sobre la versión inglesa de “Donde estés”, o sea, la citada “This way, that way”, relataba que no la escuché hasta 1997, fecha en que se editaba en formato de compact disc y es cierto, pero esa larga espera solo fue culpa mía pues resulta que en mi poder obraba este extended play (México 1969) que había adquirido mucho antes (posiblemente en 1987/88), pero ¡qué torpeza la mía!, no haber escuchado el disquito cuando lo compré. Lo peor de todo es que esto ya lo he vivido con otros casos similares, como por ejemplo con aquella versión alternativa de “La moto” aparecida en un álbum de Los Bravos distribuido por el sello Alhambra (no recuerdo ahora si en Venezuela, Guatemala o algún otro país latinoamericano) y también con un tema de Miguel Ríos, que como sabes es otro artista de los que colecciono.

 

Parece que uno nunca termina de aprender, y si es que ahora ya lo tengo claro, puede que sea demasiado tarde y no queden apenas cosas por descubrir en este sentido.

 

2 - Por otra parte, creo significativo detenernos y darnos cuenta de que en México, al parecer, es donde la distribución de los discos del grupo ha cambiado más veces de discográfica. Si bien tanto en España como en Francia o Italia, las compañías eran siempre las mismas, en México nos encontramos con que primero fue Orfeon, luego London para terminar con Polydor, tras la edición de “Individuality” y “Love and simpathy” con I.R.

 

3 – Me parece que Polydor realizó, en México, una muy buena labor con la distribución de los discos de Los Bravos en aquellos años de 1969/70. Mientras que en España se dejaba de  editar el EP para pasar definitivamente al formato single de dos canciones, allí se continuaba con la fórmula de discos pequeños de cuatro temas y en el caso de Los Bravos, primero verían la luz, extraídas del álbum Dame un poco de amor, las canciones:  “This Way, That way”, “Yakipo”, “Bring a little loving” y “I don´t care”; la siguiente entrega sería con: “Save me, save me”, “Cool it”, “Black is Black” y “Trapped”. Y cuando se editaron las canciones de “People talking around” y “Every dog has his day”, estas irían acompañadas por “Just holding on” y  “Baby I love you”.

 

Retomando el tema del European pop Jury, pienso que es una lástima el hecho de que poco o casi nada de aquellos 18 años de emisiones radiofónicas a nivel internacional sea lo que ha quedado plasmado en Internet. Considero que es demasiado poco y aunque, optimistamente podemos seguir soñando con que aparecerán otros momentos, pienso que siempre van a seguir siendo una mínima aportación, la cual no nos va a sacar de grandes dudas.

 

Como ya te había comentado nunca supe que Phil Trim hubiese participado y que además se hubiese hecho con el número 1, en 1979, con su versión discotequera de “Mamy Blue”. Esto me da pie a que hablemos un poco de Phil (voz solista de Los Pop-Tops), grupo que como sabes, es para mí de los muy importantes aunque no llegasen ni a completar una década juntos, pues recordemos que se forman en 1967 y en 1975, Phil Trim ya es lanzado como cantante solista, bajo la dirección y producción de Alain Milhaud. Muy lamentablemente, la unión Trim-Milhaud no será muy duradera, ya que solo abarcará sus dos o tres primeros singles (no estoy ahora muy seguro) y luego continuará  bajo la dirección de Ramón Arcusa (Dúo Dinámico).

 

Particularmente nunca estuve muy de acuerdo con la manera en que se desarrolló la carrera musical de Phil Trim y a mi modo de ver, a partir de su segundo álbum, The game of love (el que tú comentabas, en donde se incluía la nueva versión de “Mamy Blue”) se acentúa ese discreto sonido discotequero que siempre pensé no era el que mejor le iba al cantante. Durante su trayectoria como voz solista al frente de Los Pop-Tops, donde se desenvolvía a las mil maravillas dentro de un estilo puramente soul y rhythm and blues, e incluso góspel, además de otros menos extensamente abordados, nos había demostrado, no solo ser un buen cantante con dominio vocal y control en escena, sino que también nos había hecho disfrutar con grandes composiciones (de hecho una parte muy importante, el ¿noventa? por ciento del repertorio del grupo, se lo debemos a él). Por esta razón, tras la disolución del conjunto me esperaba un lanzamiento muy diferente, algo más en el estilo al que nos tenía acostumbrados. No olvidemos que, al igual que ocurrió con Mike tras la separación de Los Bravos, Phil Trim también habría podido ser lanzado a nivel internacional, pero no me consta que ocurriese de igual forma y no creo que fuera de nuestro país se editasen muchos discos del cantante.

 

Me he escuchado la versión disco de “Mamy blue” y debo confesar que no la recordaba (y no me extraña). Me inclino a pensar que muy posiblemente cuando compré el long play no llegaría ni a terminar de oír la nueva versión al completo.

 

También había observado siempre que en la mayoría de las canciones figuran como autores: Phil Trim, Ramón Arcusa y Manuel de la Calva, sospechando en todo momento que el Dúo Dinámico no debería de haber aportado demasiado a la autoría de las mismas, pero hoy, por fin, me he leído en Internet una entrevista con el cantante en donde quedan despejadas mis dudas y confirmadas mis sospechas: los temas eran composiciones de Phil y los restantes figurantes quedaban incluidos por pequeños arreglos aportados durante la grabación del disco.

 

Lamento profundamente no recordar con claridad esos programas que me citas como: Para vosotros jóvenes en RNE o Mundo Pop en TVE. Este último supongo que se emitiría por la segunda cadena y yo solo tenía la primera por lo que tan solo esporádicamente y en casa de algún familiar o amigo, podía verlo muy de vez en cuando. Sin embargo, mantengo un recuerdo en mi memoria con cierta claridad de un programa radiofónico que posiblemente se emitía los sábados por la tarde y en el que intervenían al menos tres comentaristas musicales entre los que se encontraba Gonzalo García Pelayo. Recuerdo que con asiduidad se radiaban discos de Los Flying Burrito Brothers (confieso que allí fue donde los conocí) al igual que a Ralph Mctell, quien por aquellos días sonaba también con bastante  regularidad con una bonita canción  titulada “Streets of London”. Mientras escribo sobre estos recuerdos estoy deduciendo que debía tratarse de 1976/1977 pues a nivel nacional sonaba también mi admirado Sisa con su canción “El Cabaret Galàctic” perteneciente a su álbum Galeta Galàctica, editado en 1976 al mismo tiempo en que se comenzaba a hablar sobre un Festival a celebrar en Marbella (Málaga), con la participación de grandes del rock como: Lou Reed, Pau Riba y otros nombres que ahora no retengo en mi memoria.

 

Coincido contigo, Guzmán, en desconocer o no recordar a solistas o grupos españoles (aparte de los que hemos mencionado) que hayan interpretado canciones pertenecientes al repertorio de Deep Purple y por supuesto, aprovecho la ocasión para preguntarte en qué etapa de Los Bravos interpretaban en sus directos el tema “Hush”. ¿Quizás era en 1968, aún con Mike como cantante solista? Esta pieza sí que me gustaría que se pudiese recuperar al igual que ha pasado con “New Orleans”, “Stupidity” o “Gimme some loving”. Por cierto, tampoco me había percatado de que la canción que popularizaba Pedro Ruy-Blas bajo el título de “Mi voz es amor”, allá por 1971, se trataba de una versión del tema “Hallelujah”, canción que Deep Purple habían grabado y editado en single dos años antes. Me parece mentira el hecho de que habiéndome considerado siempre un seguidor de la discografía de este grupo, no me hubiera dado cuenta de este detalle; claro está que la canción no fue incluida en ninguno de sus álbumes oficiales y la verdad es que a Deep Purple, desde un principio, les he seguido en formato de long plays y no tanto a nivel de singles.

 

Creo que inexcusablemente hemos de retomar nuestra conversación sobre Los Bravos y si no recuerdo mal nos habíamos quedado en febrero de 1968, cuando, tras la edición del single “Como nadie más” y su aparición en el programa de TVE, El Musical, donde aparte de interpretar algunos de sus grandes éxitos y darnos a conocer la versión en castellano del tema compuesto por Los Bee Gees, nos adelantaban lo que sería su nuevo gran bombazo discográfico. Me estoy refiriendo a la canción “Bring a little loving”, aunque este nuevo lanzamiento no tendría lugar hasta el mes de abril y mientras tanto Los Bravos se encontrarían alternando sus actuaciones con unas pequeñas vacaciones. A su vez, Manolo celebraría  su boda  y en medio de todos estos eventos, se iba rodando la que sería su segunda película Dame un poco de amooor.

 

El 19 de abril de 1968 sale a la venta, a nivel mundial, el nuevo single del grupo con “Bring a little loving” y “Make it last”. Esta nueva canción, concebida como un segundo “Black is Black”, no llegará a tanto, pero sí va a constituir el segundo gran éxito del grupo a nivel internacional; y aunque en Estados Unidos no llegará a los treinta primeros puestos en las listas de éxitos y en Canadá  no pasará del 21, en España se va a mantener entre los tres primeros puestos durante todo el verano, permaneciendo en posiciones importantes casi los ocho meses restantes del año desde su lanzamiento, o sea, de mayo a diciembre.

 

Hablando de “Bring a little loving”, se me ocurre otra pregunta para ti, Guzmán. Como ya sabemos, esta canción tiene una particularidad, y es que se graba con dos baterías siendo uno de sus ejecutantes John Bonham (integrante de Led Zeppelin). Respecto al segundo batería, siempre he tenido la idea de que se trataba de Gerry Conway (reputado músico inglés, integrante de la banda que acompañaba en directo a Cat Stevens, y que también participaba en las grabaciones de todos los discos  de éste al igual que aparece en grabaciones de numerosos álbumes de otros grandes artistas como: Al Stewart, Jethro Tull, Fairport Convention y Pentangle). Estoy seguro de haber leído esta información hace mucho tiempo en algún periódico o revista musical especializada pero no puedo recordar en cuál pudo ser ni conservo (al parecer) tan preciado documento. Suele ocurrir que en momentos como estos, uno se arrepiente de todo cuanto ha tirado y todo cuanto ha ido perdiendo a lo largo de la vida, a veces por inevitables mudanzas y en otras ocasiones por descuidos o falta del apego suficiente (sería este el caso), a un documento que en el momento de ser leído no nos percatamos de que se trate de una  información que difícilmente vas a poder recuperar en el futuro. También es cierto que no se puede conservar todo cuanto pasa por nuestras manos pues demasiadas cosas acumulamos ya. Por supuesto, que me gustaría saber tu opinión al respecto, si lo has escuchado o leído  en alguna ocasión y en definitiva, si puedes confirmar o desmentir este curioso detalle.

 

Guzmán Alonso: Efectivamente, Enrique, a ti se te pasó comentar que “Donde estés” había sido incluida en su versión inglesa en ese EP aparecido en México en 1969, y a mí hacerlo respecto de “Yakipo”, que formaba parte del mismo extended play. Lo curioso es que este aspecto sí lo habíamos tenido en cuenta cuando en una de las anteriores entregas hablábamos de las distintas ediciones de grabaciones de Los Bravos que allí se habían dado.

 

 No sé si el lanzamiento de este disco coincidió con la distribución también en México de la película Dame un poco de amooor, a fin de que uno y otra se reforzaran comercialmente, pues, a no ser que esté confundido, el largometraje llegó a estrenarse en ese país. Si esta simultaneidad EP-película se produjo, resulta llamativa la selección que para el disco se hizo de las canciones. Lógicamente, estaba “Bring a Little lovin´”, que era el número fuerte que se había lanzado con anterioridad a nivel mundial. Pero tanto “This way, that way” (en castellano), “Yakipo” y “I don´t care”, aunque formaban parte del LP Dame un poco de amor, no aparecían en la película. No tengo constancia de que este disco con las cuatro canciones mencionadas se editara en otros países. En cualquier caso y volviendo al principio, hemos de confirmar que tanto “Donde estés” en su versión inglesa, como “Yakipo”, sí conocieron edición no solo en formato álbum, sino también en formato de 45 revoluciones. Dicho lo cual, creo que podemos seguir considerando que este hecho tampoco contribuyó especialmente a que fueran muy escuchadas.

 

Está por sistematizar la manera en que las grabaciones de Los Bravos se distribuyeron y promocionaron en América Latina, aunque un buen punto de partida sería la información que reunís tanto tú, Enrique, como Chus Galeote y Cayetano Herrero. De antemano podemos señalar que esta distribución y promoción se produjo desigualmente en cuanto a criterios seguidos, fechas, países y número de canciones. No obstante, Los Bravos fueron editados en bastantes países. Me vienen en este momento a la memoria: Argentina, Uruguay, Chile, Brasil, Perú, Colombia, Venezuela, Panamá, Guatemala, México. En Cuba, editados, pienso que no, al menos oficialmente, pero en la isla se hacían profusamente con sus canciones –a saber cómo-, difundiéndolas de igual modo profusamente hasta convertir algunas de ellas en himnos juveniles. De hecho, Cuba sería el único país latinoamericano en el que Los Bravos llegaron a tocar. De entre todos estos países, como tú me has comentado en distintas ocasiones, probablemente los de México y Venezuela sean los dos mercados, junto con el de Argentina, en que más repertorio de Los Bravos se haya publicado. No es de extrañar si consideramos el tamaño relativo de esos tres mercados.

 

También está por sistematizar la historia del European Pop Jury, y en concreto la que corresponde a la participación española en este espacio radiofónico europeo. Aunque hay pocas muestras rescatadas en Internet, yo confío en que si no en todas las radios se han conservado sus programas, sí en varias de ellas sea posible encontrarlos. El asunto para esta sistematización es el de siempre: ser capaz de armar un buen proyecto de investigación con criterios y objetivos suficientes que le den sentido; contar además con el permiso de las radios para zambullirse en sus archivos; y poseer el tiempo y los recursos que permitan dedicarse a ello.

 

Que Phil Trim quedara primero en este concurso, aunque con una versión discoteca de “Mamy Blue” que evidentemente no era la que con Los Pop-Tops había conquistado el número 1 en muchísimos países entre 1971 y 1972, con Phil cantándola en diversas lenguas (español, inglés, italiano, ¿japonés?...), dice de la memoria que la canción y el grupo habían dejado en Europa y de las posibilidades que efectivamente Phil Trim conservaba para desenvolverse en el mercado internacional y en el nacional. Pero por distintas razones, como has apuntado, esto no fue así. No era fácil para los cantantes que habían tenido una imagen musical netamente pop-rock y rock ligada a grupos, pasar a una imagen de vocalista en solitario en ese mercado fluctuante, caníbal, a la busca generalmente de beneficios rápidos y altos. Fíjate en el caso de Danny, el fabuloso cantante nicaragüense de Conexion; tras dejar el conjunto, graba un single, participa en 1975 en el Festival de Benidorm, y después, no sabemos si sigue en la música, si continúa en España…

 

Podemos también citar el caso de Micky al deshacer Los Tonys; consiguió estar arriba con “El chico de la armónica”, pero le costó mantenerse, conociendo temporadas de declive, aunque sí que hay que decir que siempre mantuvo una imagen musical con determinado equilibrio entre sus orígenes y su posterior carrera en solitario.

 

Igualmente podemos hacer referencia a Manolo Galván, quien tras formar Los Gritos en Málaga, tu tierra, y luego La Zarzamora, si bien en solitario tuvo reconocimiento y valoración para algunos de sus primeros discos, acabó viviendo en Argentina hasta su muerte, hace ya algunos años. ¿Cuántos conocen la trayectoria profesional que desarrolló allá?

 

Seguramente ese tránsito fue más fácil para quienes habían militado en grupos menos conocidos o con menor presencia discográfica y que por tanto aparecían prácticamente ex novo como solistas ante el gran público; es el caso de Nino Bravo (Los Hispánicos, Los Superson), Camilo Sesto (Los Dayson, Los Botines), o Patxi Andión (Los Camperos). Por otra parte extraordinarios cantantes los tres, con singular creatividad como compositores Camilo Sesto y Patxi Andión, cada uno en su género y estilo.

 

Creo que el caso más logrado –si no se me olvida algún otro artista- de tránsito de grupo con una imagen pop-rock de éxito fuerte a otra de solista también con éxito fuerte, es el de Juan Pardo, quien tras dejar de ser parte de Los Brincos y de Juan y Junior, destaca como cantante, compositor y productor. No sé exactamente cuándo empieza a disminuir su presencia en la industria de la música. Con toda seguridad, Enrique, tú puedes ofrecer datos a este respecto.

 

Así que no es extraño que en este marco, Phil Trim, a pesar de tener maravillosas condiciones como intérprete y excelentes cualidades como compositor, se quedara entre  varias aguas, sin poder dar continuidad a la estela que había vivido con Los Pop-Tops. De su álbum The game of love no conozco bien todas las canciones, pero creo que sí se caracteriza por esa condición de quedarse entre varias aguas, sin definir una dirección clara. No obstante, a mi entender, es rescatable lo bien que sigue cantando Phil Trim en este disco, que curiosamente incluye una canción compuesta por él junto con Mike Kennedy.

 

Pues fíjate, que, aunque conservo en la retina imágenes nítidas de Mundo Pop, me cuesta recordar si se emitía por la segunda o primera cadena. Si bien es apropiado pensar que por sus características correspondía a la segunda cadena, no descartaría que formara parte de la primera. Lo que no sé es a qué programa radiofónico te refieres cuando hablas de que salía en antena los sábados por la tarde y que lo realizaban tres comentaristas, entre ellos, García Pelayo.

 

En cuanto a lo que me preguntas acerca de cuándo Los Bravos incorporan a su repertorio el “Hush”, que habían hecho los Deep Purple, es en el mismo 1968, aún con Mike en el grupo. Luego Bob también la interpreta, y es probable que Andy asimismo la cantase, al menos en los primeros momentos de su estancia en el grupo. Sería fantástico que apareciera esta canción en las voces de los tres cantantes, cosa que veo más que difícil; me conformaría con que fuese recuperada cantada por uno de ellos. “Hush” de Deep Purple es una canción que le va muy bien al estilo más rock de Los Bravos, tanto por su intenso desarrollo instrumental y de la voz principal, como por sus fraseos melódicos, así como por la función de las segundas voces. Por otra parte, hay que reseñar el detalle que comento en mi libro respecto de su portada (y alguna otra de Deep Purple): si nos fijamos en la portada de “Love and Sympathy”, de “Hagamos una Navidad” o en alguna otra foto para postal o promoción en la época en que canta Andy con el grupo, podemos hallar una determinada identificación de Los Bravos con el concepto de la portada que contiene el “Hush” de Deep Purple, concepto que como hemos dicho, aparece en alguna otra carátula de los discos de este grupo.

 

Desembocamos en “Bring a little lovin´”, que es la punta de lanza del gran proyecto nacional e internacional para Los Bravos en 1968, con una planificación inusitada en la industria de la música en la España de entonces, y totalmente homologada con las que se podían realizar en relación a las figuras de primera categoría de la escena internacional. Pero sobre este aspecto de la planificación abundaremos un poco más adelante. Sirva como adelanto y primer testimonio de lo que decimos, la fecha de la que te haces eco en la que se produce el lanzamiento del disco, el 19 de abril. Al modo de esas primeras figuras que hemos mencionado, el 19 de abril se pone a la venta “Bring a little lovin´”, acompañada en la cara B por “Make it last”, no solo en España, sino en los principales mercados a los que han tenido acceso Los Bravos: Europa y Norteamérica, Oceanía, países asiáticos y probablemente, si no en todos, sí en parte de los países latinoamericanos. Este hecho evidencia dos cosas: la primera, la capacidad de gestión desplegada en torno a Los Bravos; la segunda, la estrategia comercial relativa al disco, ya que al ser publicado al mismo tiempo en el conjunto de los países previstos, esto a la vez permite analizar simultáneamente su comportamiento en las distintas geografías y las medidas a adoptar. Pero como decía, hago una pausa aquí para retomar más adelante el aspecto de la planificación en aquel año de 1968. Paso a lo que me preguntabas de Gerry Conway, del que fui por primera vez consciente cuando compré el LP Rock on, del grupo The Bunch, que era una reunión de músicos y cantantes (además de él, Sandy Denny, Linda Peters, Trevor Lucas, Tony Cox, Richard Thompson…), para hacer clásicos del rock and roll. La verdad es que no sé si Gerry Conway participó en la grabación de “Bring a little lovin´”. Podría ser si consideramos que Herbie Flowers que al igual que Gerry Conway, tocaba en las grabaciones de Cat Stevens, estuvo encargado del bajo en el registro de “Bring a little lovin´”. No es fácil confirmar los músicos que intervinieron en esta canción. Aunque Mike Kennedy ha repetido que Jimmy Page y John Bonham (Led Zeppelin) estuvieron presentes, creo que a Jimmy Page habría que descartarlo, probablemente en favor de Big Jim Sullivan, y que deberíamos seguir averiguando en cuanto a la aportación de John Bonham.

 

Llevas razón cuando aludes a esos documentos que por unas u otras razones no conservamos. Por ponerte un ejemplo, a mí me sucedió respecto del artículo sobre Los Bravos que Alberto Vila había escrito en 1978 para la revista Vibraciones. El artículo se titulaba “Los Bravos: cuentos de nuestros antepasados”. El caso es que yo había leído en el momento de su publicación este artículo sin poseer la revista y lo había guardado en mi memoria por su interés, sin recordar su título y autor. Cuando muchos años después empecé a investigar sobre el grupo y a escribir Los Bravos: recuerdos de una leyenda, a fin de obtener y contrastar información busqué este artículo sin éxito, no lo encontraba por ningún lado. De manera casual, y ya después de haber publicado la segunda edición del libro, di con él en Internet. Fíjate qué paradoja.                       

 

EG: Ahora que tú lo comentas, Guzmán, me llama la atención y no puedo evitar preguntarme cómo es que Los Bravos consiguieron ser tan admirados en Cuba sin que sus discos se llegasen a editar allí. Al mismo tiempo, reflexiono y pienso que pocas ediciones de rock internacional se llevarían a cabo en la isla, siendo los propios cubanos quienes tendrían que ingeniárselas para hacerse con los discos de máxima actualidad en aquellos años 60/70.

 

Hablando de Cuba y de Los Bravos, no sé si estoy en lo cierto, pero la única aparición del grupo en la isla se produce en 1970 ya con Andy como cantante, pues durante el periodo 66-68 con Mike como solista, el grupo no llega a tener presencia física por aquellas tierras, ¿verdad?

 

Tienes mucha razón cuando te refieres a lo difícil que siempre lo han tenido los cantantes que habiendo conseguido el éxito al frente de un grupo de rock han intentado posteriormente realizarse y mantenerse como solistas en ese complicado mundo del Pop y del Rock. Muy pocos son los que lo han conseguido si es que ha habido alguno. Podríamos comenzar citando al propio Mike Kennedy, quien a pesar de disfrutar de un buen lanzamiento y mantenerse ciertos años en una buena posición de cantante respetado, nunca conseguiría el status logrado con anterioridad junto a Los Bravos. Tendríamos que continuar con Phil Trim, cuya trayectoria como solista nada tendría que ver con sus andaduras junto a Los Pop-Tops y de ahí podríamos pasar a otras voces solistas posteriores que habiendo llegado a la cima como cantantes en grupos de pop o rock con renombre, han decidido continuar sus carreras en solitario y no han podido defenderla de igual forma.

 

Has nombrado a Danny (cantante de Conexion) y realmente es una lástima que nunca más supiésemos de él. Su caso lo asemejo al de Ángel Riba (voz solista y saxofonista en el primer álbum de Iceberg) quien tras este trabajo fue lanzado en solitario con un desafortunado single y después no volvimos a saber nada más. Me alegra haber comprobado no hace mucho tiempo que sigue en el mundo de la música, pero esto no lo supe hasta hace unos cuatro años, en 2013, cuando tras el fallecimiento de Tony Ronald, se le hace un homenaje en Barcelona con la participación de grandes figuras del rock español de los años 60/70 y gracias a dicho evento, (en donde Ángel interpretó “Lady banana”), llegué a la conclusión de que debe seguir en activo, aunque tampoco he podido encontrar mucha más información al respecto.

 

Lo que no sabía era que Nino Bravo y Patxi Andión provenían de grupos, claro que se trata de una historia bien diferente por tratarse (como ya has apuntado) de grupos prácticamente desconocidos y que por lo tanto poco tienen que ver  con los casos en que la procedencia del artista que va a ser lanzado en solitario nos llega proyectada desde un grupo que ha llegado a la fama. También sería este el caso de Pedro Ruy-Blas y Pablo Abraira, quienes habiendo militado en el grupo de rock Los Grimm (con discografía respetable desde 1964 hasta 1969, pero sin un gran éxito popular), fueron lanzados como cantantes solistas, pudiendo en ambos casos disfrutar desde un primer momento del reconocimiento del gran público y mantenerse bien ubicados durante algunos años para pasar posteriormente a desarrollar sus carreras en posiciones menos exitosas y con ligeros cambios de estilo. Pedro Ruy-Blas se irá comprometiendo progresivamente con  el mundo del jazz y Pablo Abraira, conservará en cierto modo el estilo que en un principio le transportara a su fama inicial, aunque con un toque más intimista.

 

Curiosamente, estos dos grandes de la música, que hace demasiados años dejaron de ser portadas de revistas y que por tal motivo para el gran público figuran como desaparecidos, nunca han dejado de formar parte del mundo del espectáculo y al igual que fueron integrantes de un mismo grupo de rock (aunque en diferentes etapas), han seguido compartiendo su afición por la música y por los musicales, género en el que ambos se han movido con cierta agilidad en las últimas décadas, llegando a coincidir en una de las representaciones de Jesucristo Superstar (con grabación de disco incluida), aunque con mucha menos presencia y notoriedad que la primera versión en castellano que todos conocemos con la participación, entre muchos otros, de Camilo Sesto, Teddy Bautista y Ángela Carrasco.

 

Mucha razón tienes también cuando mencionas a Juan Pardo, quizás no ha existido un segundo caso igual aquí en España y por fortuna para el artista y también para nosotros (sus seguidores) nos encontramos ante la única figura que tras abandonar un grupo de gran éxito y formar un dúo que igualmente consigue la total aceptación del gran público -solo dos años de duración, pero repletos de éxitos-, se lanza como cantante solista y desde su primer single vuelve a triunfar para, en poco tiempo, ser reconocido como uno de los personajes más importantes en la música pop de los años setenta.  Rápidamente se le valorará como gran compositor e intérprete y no tardará mucho en abordar el mundo de la producción, con lo que nada más entrar en la década de los setenta el mundo discográfico se vería plagado de discos en los que aparecía  el nombre de Juan Pardo, bien como productor o bien como compositor.  Entre los artistas a los que producía o para los que componía canciones, podemos destacar así de pronto a nombres tan importantes como: Camilo Sesto, Andrés Do Barro, Juan Camacho, Rafa, Mochi, Luis Gardey, Manolo Galván, Massiel, Marisol, Los Pecos y Rocío Jurado (esta última ya en los años noventa). Para mi gusto personal, entre sus producciones más interesantes se encontraban formaciones como las del grupo Queimada, el dúo Elkin & Nelson y, por supuesto, el primer y único álbum grabado como cantante solista de Iñaki Egaña (a quien ya hemos citado en más de una ocasión por haber formado parte de Los Bravos en una de las reestructuraciones llevadas a cabo por Toni Martínez en 1972- 1973)

 

Como te preguntas cuándo comienza a disminuir la presencia de Juan Pardo en la industria discográfica, te puedo decir que para mí, su último trabajo interesante fue su álbum Amor mío grabado y editado en 1978, pues en 1980 con su nuevo disco bajo el título de Juan mucho más Juan  y su nuevo éxito “No me hables”, deja entrever que su estilo comienza a orientarse en otra dirección, hacia otro tipo de público. Yo le seguí aunque más discretamente hasta 1985, cuando se edita su doble long play en directo Pardo por la música en donde podemos encontrar como bajista y en los coros a Iñaki.

 

A partir de entonces continúa su carrera editando prácticamente un long play cada año y se mantiene en activo con gran aceptación de público hasta 2003 cuando edita su último trabajo Lúa Chea (disco cantado en castellano a pesar de su título en gallego).    Aunque su música se alejase de mis gustos desde los años ochenta, siempre me he seguido alegrando de sus éxitos debido al gran respeto que me merece como compositor, cantante y productor y por la gran labor que ha desarrollado en el mundo de la música pop desde 1964

 

Referente a lo que argumentas sobre Phil Trim y centrándonos en su álbum de 1978, The game of love, es gratificante comprobar que efectivamente Phil seguía cantando muy bien y demostraba estar en plenas facultades artísticas, pero es lamentable que la industria obligase por aquellos años a los artistas a desembocar en ese sonido discotequero que no a todos los cantantes tenía por qué  sentarles bien. Como ya te he comentado en más de una ocasión, nunca terminé de disfrutar con ese disco, ya que como bien dices, se queda entre dos aguas, como en tierra de nadie y cuando terminas de escucharlo estás como esperando algo que no ha llegado (no sé si me explico). Fíjate, Guzmán, que como has mencionado el detalle de que en el álbum se incluye la canción “Twiggy-Lee-Dee”, composición de Mike Kennedy y Phil Trim que Mike había grabado un año antes, en 1977, me he puesto a escuchar las dos versiones y, fanatismos aparte, prefiero la de Mike, ya que la de Phil se queda definitivamente entre dos aguas. Pienso que quiere entrar en el sonido de discoteca pero se queda en un terreno light. La versión de Mike, parece tener algo más de credibilidad, aunque también nos viene a demostrar que las discográficas -y en este caso EMI-, igualmente dirigían a sus artistas hacia ese nuevo sonido impuesto para la ocasión. De hecho el último single lanzado en España de Mike Kennedy con las canciones “My Prayer” y “Out of time”, no solo suenan a música disco, sino que en la carátula del single aparece la etiqueta de “Discoteca” y no digamos el último lanzamiento en Alemania en 1979 (también con el sello EMI) con el single “Disco Lord of Liechtenstein”; eso ya es discoteca pura y dura.

 

Retomando el tema de Deep Purple y su canción “Hush”, no sabía que la hubiesen interpretado Los Bravos, pero menos aún se me habría ocurrido imaginar que pudiese haber sonado en las voces de Mike, Bob y también, posiblemente, en la de Andy. Como dices, sería maravilloso poder rescatar documentos sonoros al respecto, pero me parece demasiado pretencioso imaginar que algún día tengamos la oportunidad de hacer nuestro sueño realidad y llegar a escuchar “Hush” en las voces de Los Bravos (68-71). Encontrar tal documento en una de las tres voces ya sería un logro y una gran satisfacción para nuestros oídos. Tampoco había visto nunca (o no recordaba), la carátula del single de Deep Purple y sí que es verdad, como apuntas, que guarda similitud con los singles de Los Bravos “Love and sympathy” y “Hagamos una Navidad”, más aún con el primero, pero sí que queda claro que forman parte del mismo esquema estético.

 

Sobre “Bring a little loving” y los músicos que participaron en su grabación, (como persona no muy optimista que me considero), creo que vamos a tener bastante difícil llegar algún día a conocer sus nombres, ya que después de tus largas investigaciones llevadas a cabo, no solo cuando practicaste la primera edición de tu libro Los Bravos: Recuerdos de una Leyenda, sino también posteriormente cuando realizas la segunda edición corregida y aumentada, no creo que queden ya muchos recursos para encontrar más información. No obstante sí que confío en tu astucia como investigador, como para pensar que en algún momento puedas regalarnos algo más de información al respecto.

 

GA: En cuanto a los cubanos, ya se sabe la capacidad extraordinaria que tienen, por más que encuentren obstáculos, de acceder a aquello por lo que manifiestan interés. ¿Cómo se hacían con la música pop-rock española, no únicamente la de Los Bravos, además de la de otras latitudes? No he tenido ocasión nunca de comentar este aspecto con los cubanos y cubanas que he conocido, pero podemos especular con todo tipo de vías: desde conectar con las ondas de distintas emisoras internacionales, hasta hacer copias y recopias en distintos soportes de los discos que pudieran llegar a la isla por diferentes tipos de canales, ya fuera porque estos discos figuraran entre las mercancías que llevaban los barcos, los aviones, ya por envíos de amigos, de familiares... Conociendo un poco las características de los y las cubanas, creo que la clave de que impactaran las canciones del grupo podía estar no en que les llegasen discos en grandes cantidades, sino en sus habilidades para difundir los contenidos de estas grabaciones a través de diversos circuitos, y hablar y hablar sobre ellos, creando un propio imaginario y simbología al respecto; y claro, también podía formar parte de esta clave el hecho de que los grupos de la isla hicieran sus propias versiones de las canciones de Los Bravos. Por otro lado, leo en Internet en varias entradas (no puedo saber la fuente principal de la información que se vierte) que el 6 de agosto de 1966, aparece el programa de radio, Nocturno, perteneciente a Radio Progreso, a través del cual se emitían las músicas jóvenes del momento, dando preferencia a los representantes del mundo latino y cubano, así como a las baladas y pop-rock europeo, especialmente en español. Curiosamente, este programa que se ha hecho longevo llegando sus emisiones a los años dos mil, desde 1969 cerraba su emisión con la canción de Juan y Junior “Tus ojos”.

 

La sociedad cubana en aquellos años estaba en plena efervescencia y los jóvenes eran especialmente inquietos y receptivos en lo concerniente a todo tipo de manifestaciones sociales y culturales, además de políticas. Al mismo tiempo poseían un nervio creativo y organizador importante, capaz de proyectarse internacionalmente. Así sucedió, pongamos por caso, con la Nueva Trova Cubana y la influencia más que notoria que ejerció a través de los años, o con la empresa de discos EGREM. Un ejemplo de esa inquietud a nivel individual es la carta de Lupe Blanco que reproduzco en mi libro, que me proporcionó en su momento Pablo Sanllehi. Otro ejemplo a nivel colectivo que puede destacarse en este campo es el de los Festivales Internacionales de la Canción de Varadero. Tras un primer Festival en 1965 a escala nacional, a partir de 1967 se harían internacionales, alcanzando la segunda edición en 1970 una amplia dimensión y gran renombre, acogiendo la participación de artistas de diversos géneros, tanto de Latinoamérica, de América del Norte, de las Europas capitalista y comunista y también de Japón. Entre estos artistas era significativa -creándose en torno a ella una gran expectación y posterior acogida- la presencia de solistas y grupos españoles.

 

En Cuba había identificación con diversas canciones de Los Bravos. Temas como “Te quiero así”, o “Los chicos con las chicas”, con esa impronta de Manolo Díaz que en otras entregas hemos comentado, tocaban especialmente la fibra sentimental cubana. Las composiciones más contundentes y en inglés eran recibidas asociadas al nivel de un grupo de primera entidad internacional. Y parece que sin especiales meses de retraso; en la propia carta que mencionaba de Lupe Blanco, esta alude con toda familiaridad a “People talking around” y a “Every dog has his day”, mencionándolas según sus títulos en castellano. En estas condiciones, no es de extrañar, que cuando el Festival de 1970 empezó a organizarse, Los Bravos fueran reclamados para estar en el cartel. Como bien dices, fue en este año cuando el grupo tocó en un país latinoamericano. En los años anteriores, en concreto en 1966, en América solamente habían actuado en Estados Unidos.

 

Pasando de nuevo al tema de los cantantes que no prolongaron de la misma manera el éxito que habían cosechado con sus grupos, pienso que podríamos nombrar a Teddy Bautista. Aunque después de Los Canarios siguió manteniendo liderazgo como figura representativa del rock, su discografía se reduce en los años setenta a apenas dos singles que yo recuerde ahora –los que incluían canciones como “En los bosques de mi mente”, el primero, y “Episodio 9 x 4”, el segundo-, y a participación, acompañándose de la extraordinaria Tara, en el álbum y película Nos va la marcha, que recogían además las actuaciones de grupos como Topo, Mad, Cucharada, Coz, y Leño. El único LP del que soy consciente es el que hizo formando dúo, ya en 1981, junto con Pepe Robles, Radioactivo, en el que algunas canciones son realmente buenas. Pepe Robles tampoco prolongó el éxito que había tenido con Los Módulos; después de mucho tiempo, desde finales de los años noventa ha editado varios discos, que tú conoces mejor que yo, en los que ha dejado canciones de exquisita sensibilidad y belleza, pero están siendo conocidos por una minoría. Creo no obstante que esto a Pepe Robles no le debe estar preocupando demasiado.

 

Entre los y las solistas que citas provenientes de grupos, introduces a Pedro Ruy-Blas y a Pablo Abraira, ambos, cantantes en diferentes momentos de Los Grimm, un grupo de minorías, efectivamente, aunque muy valorado. Entre las facetas que señalas de los dos, me gustaría añadir que Pablo Abraira ha cultivado también con competencia el jazz, incluidas colaboraciones con el propio Pedro Ruy-Blas, quien a su vez es referencia principal en nuestro país en materia de jazz-rock (acordémonos de su experiencia Dolores, cuyas ediciones originales se buscan con afán fuera de nuestras fronteras, y que se extendían a realizaciones de fusión jazz-rock-flamenco y otros ritmos), así como de jazz propiamente dicho.

 

Gracias por resumir la trayectoria de Juan Pardo, incluyendo los años en que yo no le seguí. Por su papel en la música española, me imagino que su figura se irá entreverando en estas conversaciones nuestras. Tú mismo acabas de recordar el trabajo de producción del LP Karma, de Iñaki Egaña, después de que este dejara atrás su paso por Los Bravos. Como sabes, en su momento, gracias a Tony Aguilar pude identificar que una de las canciones que iban en Karma, formaba parte del LP inédito que Los Bravos había grabado entre finales de 1972 y 1973. Esta canción, que creo te gusta especialmente, era “Hostal San Quintín”. Siempre he querido pensar que en Karma Iñaki debió volver a grabar alguna de sus composiciones inicialmente incluidas en el álbum que hizo con Los Bravos. Quizá el tiempo nos ayude a descubrir información en este sentido.

 

Como bien dices, este fenómeno de solistas que no han llegado a superar el éxito obtenido en  los grupos de los que procedían, o a lograr una nueva identidad musical propia reconocible y reconocida, se ha seguido produciendo en las décadas posteriores a las de los años sesenta y setenta; puede decirse que es una constante intrínseca de la industria discográfica.

 

Es interesante este aspecto de superar o no el estadio alcanzado con un grupo, pues nos lleva al debate de si los mejores resultados creativos y escénicos se dan cuando se conjugan los talentos y el trabajo en equipo al servicio de un proyecto común, o bien se producen cuando diferentes capacidades artísticas y profesionales se ponen al servicio de la individualidad de un artista. Con toda seguridad, planteado así es un argumento incompleto y un dilema falso, puesto que no se tiene en cuenta la complejidad y circunstancias que rodean una determinada producción y su promoción en el mercado; no siempre trabajar en el seno de un grupo es garantía de que salga a relucir y plasmarse adecuadamente el talento individual y colectivo, como tampoco optar por un esquema individualizado garantiza que aflore de manera óptima la creatividad de un solista. Pero es una buena oportunidad utilizar como pretexto ese dilema falso precisamente para abordar desde otro ángulo cuanto rodea a los procesos de creación y su difusión, así como los medios con los que cuentan.

 

Relativo a lo que comentas, Enrique, del sonido disco y la relación de Phil Trim y Mike Kennedy con este sonido, he de decirte que no le seguí mucho y soy bastante desconocedor de su deriva, quitando lógicamente la de los grandes títulos que inundaron el mercado y los medios de comunicación. Yo creo que cada corriente, estilo, marca, etc., tienen sus representantes genuinos. El problema está en cuando a esa corriente, estilo o marca -para aprovechar posibles beneficios que pueda aportar- le son adheridos artistas y profesionales que no tienen en principio coincidencias suficientes y se fuerza la producción o desempeño que están en condiciones de ofrecer; entonces los resultados aparecen como insatisfactorios. Pienso, por ejemplo, que el productor Giorgio Moroder, o la cantante Donna Summer, o Boney M (que en su repertorio incluyeron, muy a lo ABBA y sin las contorsiones habituales en escena del cantante masculino del grupo, un tema dedicado a el Lute), responden a esta categoría genuina vinculada al sonido disco. En España no sé quién o quiénes se apropiaron con naturalidad de este estilo musical.

 

Vuelvo a Los Bravos y a “Bring a little lovin´”. Llevas razón en que es difícil llegar a saber qué músicos completaron su grabación. Tal vez no lo sepamos nunca, o quizás, como ha ocurrido con otros datos, nos venga la información por las vías más inesperadas. Lo importante en todo caso, es que esta canción siguió manteniendo a Los Bravos a un alto nivel. Y no es para menos si atendemos a su contundencia sonora; al sonido por momentos sucio o garajero combinado con la brillantez instrumental y los arreglos orquestales; a la extraordinaria voz que saca una vez más Mike; y a los maravillosos coros que vuelve a desarrollar Toni para culminar el esplendor de la canción. Por otra parte, encuentro que el tono de la letra encierra una cierta llamada sexual, cosa que venía a sintonizar con los reclamos de liberación juvenil de la época en este sentido. No es extraño, en consecuencia, que como recordabas anteriormente, este tema tuviera repercusión en las listas de éxitos, no solo españolas, sino internacionales, si bien en clara menor medida que el impacto que produjo “Black is black”.

 

Señalabas que más allá de los resultados de ventas de “Bring a Little lovin´” en Estados Unidos (no superaron el 51 de ventas en Billboard y el 34 en Cash Box), en Canadá iban a quedarse en el 21. Pero en este país y según qué listas, las posiciones serían mejores: en radio CKLG de Vancouver llegarían a alcanzar el nº 11; y en radio CKFH de Toronto, el nº 12. Gareth Jones ha llegado a recopilar 53 listas en las que Los Bravos con “Bring a little lovin´” tuvieron presencia. Estas listas corresponden a Australia, Canadá, Estados Unidos, Holanda y España. La lista que recoge de España es la de ventas que reproducía la revista Discóbolo, donde consiguió el nº 2. La mayor parte de ellas pertenecen a emisoras de radio (no sabemos cuáles correspondían a ventas y cuáles a popularidad), sobresaliendo el número que emitía desde Estados Unidos. Aparte del nº 2 que “Bring a Little lovin´” conquistó en nuestro país, encontramos dentro de esta compilación otras diez listas en que la canción se situó entre los diez primeros puestos: en tres llegó al nº 3; en cuatro ascendió al nº 5; en dos al nº 6; y en una al nº 8

 

Además de esto, otro dato interesante que se desprende de las listas que recojo en mi libro, es que la presencia en ellas se mantuvo por regla general entre 4 y 9 semanas, lo que supone un indicativo de la aceptación que concitaron Los Bravos con esta canción. Podemos remarcar por consiguiente que tales resultados eran importantes para el asentamiento del grupo en un renglón significativo del mercado internacional. A ello podríamos sumar las versiones que vamos descubriendo que se hicieron de “Bring a Little lovin´” y que María Jesús Polo seguirá incluyendo progresivamente en esta web.

 

¿Cuántos ejemplares se llegaron a vender mundialmente de “Bring a little lovin´”? Podemos decir que considerablemente menos que de “Black is black”, pero pensamos a la vez que debieron de ser bastantes decenas de miles; lo que seguía constituyendo algo insólito para un grupo de pop-rock español.

 

Es verdad que lo que continúa siendo un cierto misterio, y así se lo preguntan con extrañeza  internautas europeos, es por qué “Bring a little lovin´” no tuvo éxito en Inglaterra, ni tampoco destacó en el resto de Europa. En este sentido, solo he encontrado tres listas en las que se situó la canción: en Francia, en Alemania, y en Holanda, país este último donde subió a un discreto puesto 35, permaneciendo en el ranking durante cuatro semanas solamente.                 

 

EG: Confieso que me quedo con las ganas de seguir hablando del tema de la nueva identidad musical de los solistas en relación a sus etapas anteriores con grupos de éxito, pues es un tema muy amplio; de hecho hay aún que comentar de algunos de los que venimos citando: Manolo Galván, Teddy Bautista, Pepe Robles, Iñaqui Egaña; de otros como Lorenzo Santamaría tras dejar Z-66, y todavía de algunos más en el caso de las voces femeninas de aquellos años: Cristina –que con Los Stop hizo algunas versiones de temas de Los Bravos-, Helena Bianco, de Los Mismos... También me quedo con la idea de profundizar más en detalle sobre tus reflexiones sobre el falso dilema de producción en grupo o a favor de una individualidad. Pero veo que es cuestión de hacerlo más adelante, pues vamos avanzando en esta entrega y no debemos extendernos tanto en este asunto haciéndolo protagonista casi exclusivo de la misma.

 

Así que volviendo a 1968, a Los Bravos y la buena acogida de la canción “Bring a little lovin´” me sorprendes nuevamente con tan generosa y amplia información acerca de listas internacionales en donde aparecía, puestos alcanzados y tiempos de permanencia. Todo esto, como bien dices, nos hace reafirmarnos en que el grado de popularidad con que el grupo se desenvolvía a nivel mundial era impresionante. Lo que sí es curioso y llama la atención es la descompensación y la gran diferencia  de resonancia que tuvo en Europa con respecto al resto del mundo. De cualquier forma y por lo que cuentas acerca de las distintas emisoras en las que conseguían situarse con destacadas posiciones, (Vancouver, Toronto, etc.), parece estar claro que en Europa no contaron con parecida presencia radiofónica, restándole por lo tanto la notoriedad necesaria como para que todo hubiese funcionado de manera mucho más satisfactoria.

 

       Lo que sí está más que claro es que aquí, en España, “Bring a little lovin´” funcionó perfectamente y buena prueba de ello es que la canción permaneció en las listas de éxitos de venta y popularidad alrededor de nueve meses consecutivos y en puestos de altura. Casi todos los jóvenes de aquella época  nos compramos el disco y hoy en día se puede encontrar el single en cualquier tienda de segunda mano, o si nos pasamos por cualquier feria de discos lo veremos en casi todos los stands, lo que nos lleva a pensar que se vendió de una forma exagerada por lo que siempre me ha llamado la atención y me he preguntado cómo es que no fue disco de oro. En muchas ocasiones me he llegado a plantear si no se venderían aquí más copias de “Bring a little lovin´” que de “Black is Black” teniendo en cuenta que de 1966 a 1968 el grupo se había hecho con muchos más adictos y seguidores; que tras el bombazo de 1966 habíamos seguido disfrutando con Los Bravos en 1967 a través de las canciones pertenecientes a  la película Los Chicos con las chicas; y que no estábamos dispuestos a privarnos de tener en casa sus nuevos discos con sus nuevos éxitos. 

 

      Por cierto, ya que sale el tema de Los chicos con las chicas, y aunque siempre se ha dicho que las comparaciones son odiosas, me parece oportuno mencionar la gran diferencia existente entre la forma de aprovechar el lanzamiento de un disco de larga duración que existió entre los dos álbumes con las bandas sonoras de las películas de Los Bravos. Mientras que el año 1967, para el grupo, estuvo marcado por la proyección de la  película, el lanzamiento de su segundo álbum y la dosificación de todas las canciones en él incluidas a través de la edición de tres Ep´s consecutivos, dando como resultado el hecho de que en las listas de éxitos pudiésemos encontrar varias canciones suyas clasificadas al mismo tiempo, al año siguiente con el lanzamiento de Dame un poco de amor, no se repetiría la misma fórmula, ya que solo  se editaría un single con el famoso “Bring a little lovin´” que si bien es cierto se mantuvo (como ya hemos dicho) en buenas posiciones hasta prácticamente final de año, no tuvo continuidad con otros nuevos lanzamientos a excepción del single promocional del que ya también hemos hablado extensamente en nuestra anterior entrega. Me refiero a las canciones “I´ll see you through” y Donde estés” que como sabemos tuvieron una ineficaz presencia radiofónica. El álbum sale tarde, ya en septiembre y como hemos apuntado en otras ocasiones, por aquellas fechas los discos de larga duración no se vendían con la agilidad, alegría o dinamismo alcanzado en décadas posteriores, razón por la cual todos los seguidores nos vimos privados de poder escuchar y conocer muchas de sus nuevas canciones y posiblemente este detalle también restaría a los propios artistas la posibilidad de hacerse con nuevos adictos. Es de suponer que este distinto planteamiento se produce como consecuencia de la cantidad de inconvenientes que con carácter negativo acompañaron a todo el entorno de Los Bravos en aquel apoteósico y finalmente fatídico año.

 

      1968, como ya sabemos, es el tercer año de Los Bravos y a su vez el año del gran apogeo, aunque también el año del declive. Van a ser 365 días sin apenas descanso y con toda clase de eventos importantes: festivales, conciertos en casi todas las plazas de toros de España, su segundo boom discográfico con “Bring a little lovin´”, el rodaje y estreno de  su segunda película Dame un poco de amoooor, dos bodas (las de Manolo y Miguel), la edición de su tercer long play con las canciones de la película e incluso la grabación de su cuarto álbum, Ilustrísimos Bravos, aunque no vería la luz hasta el año siguiente, pero igualmente marcado por la trágica muerte de Manolo y su esposa Lotty, la desafortunada campaña publicitaria para el debut del nuevo organista, la presentación de éste y la posterior espantada del mismo provocando tener que buscar a marchas forzadas un nuevo sustituto para el sustituto de Manolo y el frustrado rodaje de una tercera película. Todos estos últimos acontecimientos irían truncando los buenos momentos del grupo y convirtiendo su tercer año de vida en su último año triunfal.

 

      Referente a Peter Shelley, primer sustituto de Manolo y conocido como “el encapuchado”, siempre he pensado que se habló demasiado poco de él o tal vez pudiera ser que quizás yo me he perdido demasiado sobre este tema. Incluso en tu libro se le dedican pocos momentos y curiosamente lo que no te he preguntado nunca es si en alguna ocasión te planteaste (mientras escribías) haber contactado con él. No habría estado nada mal conseguir una entrevista con el organista, quien quizás podría habernos revelado algún secreto que no sepamos o habernos aclarado más de una duda.

 

       Volviendo también a Cuba, me llamó mucho la atención la carta de Lupe Blanco a Pablo Sanllehi y debo confesar que la tenía en el olvido, pero me has hecho recordar y volverla a leer. No dejan de ser sorprendentes aquellas palabras tan halagadoras, sinceras y cariñosas que provenían del corazón de una adolescente con tan solo quince años de edad. Es una suerte que dicha carta no terminase en una papelera y que gracias a Pablo la pudieses reproducir en tu libro. A raíz de esto me permito fantasear con la idea de que aquella chica (hoy día una señora de respetable edad con similitud a la nuestra) haya tenido acceso a tu libro y reencontrarse con aquellos sentimientos desarrollados en forma de carta que hace tantos años escribió y que con casi toda seguridad ni conservaría e incluso posiblemente ni recordaría con claridad. Indudablemente esta anécdota viene a confirmar todo cuanto relatas en referencia a la devoción y admiración que en Cuba se le profesaba a Los Bravos.

 

      Bueno, te voy a dar paso antes de que nos vayamos a los comentarios de las canciones que hemos previsto para esta ocasión, pero no me resisto a salirme otra vez de Los Bravos para de alguna manera rematar nuestras divagaciones sobre el sonido disco en la España de aquellos finales de los años setenta y principios de los ochenta, en donde se pretendió incluir a voces como las de Phil Trim, Mike Kennedy y otros muchos, aunque no con el éxito que  las discográficas hubiesen deseado. Creo entender que no tienes muy claro quiénes pudieron ser los artistas más representativos y he de confesarte que tampoco yo lo tengo nada claro, quizás porque se trataba de un estilo que se alejaba de mis gustos personales. De cualquier forma el recuerdo que tengo de todo aquello lo asocio a Baccara, ese dúo femenino que, aunque algo dirigido desde Alemania, consiguió colocar varios hits consecutivos en las listas de éxitos nacionales e internacionales y que según parece fueron las primeras artistas españolas que llegaron a obtener un número uno en Inglaterra. ¿Sabes tú si esto es realmente cierto, Guzmán? La verdad es que se mantuvieron en primera línea entre 1977 y 1981, fecha en que creo comenzó el declive que las llevaría a su disolución como dúo. Nuevamente la historia se repite y ninguna de las dos integrantes consigue desarrollar una satisfactoria carrera en solitario, motivo por el cual, años más tarde el nombre de Baccara volverá a estar vigente pero cada integrante con una nueva compañera y por supuesto sin la resonancia ni representatividad de sus primeros años. Creo que nuestro amigo Chus Galeote estará mucho más documentado que nosotros, pues me consta que sí ha seguido la carrera de estas artistas.

 

      También se me hace de obligación citar a Barrabás como participantes de aquel movimiento discotequero o sonido disco y mi memoria se traslada directamente a 1974 y a la canción “Hi Jack” incluida en su tercer álbum, Release Barrabas, grabado en Hollywood y que a diferencia de sus dos primeros trabajos discográficos, nos mostraba a una banda mucho más implicada y comprometida con el sonido funky, que más tarde triunfaría de lleno en las discotecas. Como en la mayoría de los distintos movimientos musicales, dentro de cada uno de ellos se producen ramificaciones que nos llevan a disfrutar de ejemplos tan claros, diferentes y agradables como puedan ser los trabajos de Baccara y de Barrabás. Aunque sean diferentes entre sí, pertenecen a una misma familia, movimiento, estilo o tendencia  musical. Barrabás continuó en esa línea trazada de música disco-funky y sus álbumes posteriores me parece que fueron más respetados y se desarrollaron con mejor acogida popular fuera de nuestras fronteras. De hecho hay temas que en nuestro país pasaron bastante desapercibidos mientras que en otros países europeos y en USA llegaron a conseguir posiciones bastante respetables.

 

GA: Es una pena no poder saber exactamente cuántos ejemplares pudieron venderse en España como internacionalmente de “Bring a little lovin´”. Como bien dices, extraña que en nuestro país no fuera disco de oro, dada la cantidad de meses seguidos durante los cuales se estuvo vendiendo. Si no alcanzó la cifra indicada para recibir este reconocimiento, desde luego debió de estar cerca. Recuerdo una conversación con Milhaud en el que se refería a las ventas de este single manejando la posibilidad de que hubiera igualado o superado el volumen del encabezado por “Black is black” a pesar de no llegar a ser número uno indiscutible como lo había sido este. Hay que recordar por otra parte que “Bring a little lovin´ no fue número uno de ventas porque se le cruzó ese maravilloso vals llamado “Delilah” cantado por Tom Jones, con el que estuvo pugnando semanas y semanas. Seguramente el clima absolutamente enrarecido que siguió al suicidio de Manolo (al mes del lanzamiento del disco), tras la muerte de su esposa, Lo Rey, impidió hacer un seguimiento sosegado de cómo se estaba comportando en el mercado “Bring a little lovin´”.

 

Entiendo que lo mismo debió suceder, al menos en parte, respecto de cómo estaba evolucionando en Europa y otros mercados. En este sentido hay que considerar ciertas cosas:

 

En Inglaterra en 1968 con las nuevas disposiciones sobre radiodifusión habían desaparecido algunos de los soportes promocionales que habían tenido Los Bravos, en particular radios como Radio Carolina, o Radio London. Por otro lado -tal como hemos apuntado en entregas anteriores-, para las nuevas grabaciones, incluida “Bring a little lovin´”, Alain Milhaud había sustituido como director musical al británico Ivor Raymonde, por el francés Jean Bouchéty. Y además, desde el año anterior, Los Bravos habían firmado con Milhaud contrato por el que este tenía los derechos exclusivos de representación y producción del grupo. Cabe pensar en consecuencia que el contexto, que había cambiado respecto de cuando se produjo “Black is black”, no favorecía un apoyo entusiasta desde el lado inglés, que contaba por otro lado de manera favorable a sus intereses con decenas de títulos de primera línea para darles impulso. Si esto que digo es correcto, se puede pensar fácilmente que tuvo un reflejo similar en distintos países de Europa, influidos notablemente por la industria inglesa. Quizá sin ese clima tan enrarecido que estaban viviendo Los Bravos y su entorno, Milhaud hubiera tenido ocasión de disponer algunas medidas en orden a promocionar con más intensidad “Bring a little lovin´”, tanto en el Reino Unido como en Europa y otros mercados. Tenía un equipo de colaboradores con capacidad para llevar estas medidas a cabo, entre los cuales siempre se ha destacado a Paco Delafuente.

 

El campo era mucho más despejado en Norteamérica, donde como hemos dicho, tanto en USA como en Canadá “Bring a little lovin´” funcionó con fuerza, aunque sin alcanzar los resultados más óptimos. Imagino igualmente que en condiciones más tranquilas, Milhaud hubiera tenido ocasión de intentar algún plus de promoción. La repercusión en Estados Unidos y Canadá fue suficiente para que tuviera su particular efecto en América Latina, llegando incluso distintos artistas a hacer versiones entre 1968 y 1970. Así, por ejemplo, en México, país que venimos citando, Las Moskas hicieron “Amor chiquito”, mientras que La Fresa Ácida la denominaron “Dame un amorcito”, que Gus Zamora atribuye a El Klan, entiendo que porque alguno de sus músicos debió participar en ambos grupos. También en Canadá François Carel realizó la versión “Quand on est amoureux”.

 

Te refieres a las diferencias de lanzamiento entre el proyecto de Los Chicos con las Chicas y el de Dame un poco de amor, especialmente respecto del álbum. Si te fijas, el esquema es similar en el planteamiento general: primer disco pequeño en la primavera a nivel nacional e internacional, campaña de actuaciones en directo, estreno de LP y largometraje en septiembre, acompañados de nuevo o nuevos discos pequeños, y seguidamente grabación de canciones para el siguiente álbum, y abordaje de la tercera película prevista. Todo ello reforzado por el respaldo de una destacada promoción. Algo verdaderamente vertiginoso. Como se puede apreciar, la diferencia entre ambos proyectos es que la planificación de Dame un poco de amor y su continuación es todavía mucho más intensa, programada al milímetro, sin apenas espacio para otros aspectos que no sean los establecidos, esto es, sin holgura para imprevistos o nuevas situaciones. Una planificación no exenta de considerable riesgo debido a la inestabilidad a nivel humano que vive el grupo, en la que la figura de Mike es su principal punto de desorden. Inestabilidad que progresivamente se ha ido extendiendo desde el lado de las interacciones personales al de la cohesión musical del conjunto. Hay que destacar que Los Bravos conformaron desde el principio un grupo musicalmente muy compacto, se integraron prácticamente a la primera, pero como grupo humano, merced principalmente, como el mismo Mike ha reconocido en diversas ocasiones, a su capacidad para desbaratar, nunca tuvieron el mismo nivel de compenetración. En realidad era algo extraordinario que se mantuvieran juntos. En esto tenía mucho que ver el tipo de contrato que les unía y la sucesión de éxitos y nuevas actuaciones e iniciativas firmadas.       

 

Pero si el riesgo de que el proyecto se resintiera ya era considerable en las condiciones de desorden habituales, no obstante controlado al límite una y otra vez, como había sucedido con el proyecto en torno a Los chicos con las chicas, esto finalmente acaba materializándose sin remedio en el preparado alrededor de Dame un poco de amor con la sucesión de acontecimientos y decisiones que se producen a partir de la muerte de Lotty tras la boda de Miguel con Norma Perryman, y el posterior suicidio de Manolo. Hechos de transcendental magnitud que trastornan el estado de ánimo de los implicados, terminan por desquiciar las relaciones entre ellos, alteran lo programado y definen una nueva dimensión con el entorno social y mediático, también especialmente impresionado por estas circunstancias trágicas y sus consecuencias.

 

En tales condiciones las decisiones dirigidas por Milhaud se agolpan; la principal: el proyecto no puede pararse, hay que salvarlo en lo más esencial y para ello sobrepasar lo más inmediatamente posible el impacto sufrido. Propósito que se lograría, pero a un coste enorme, cuya imagen es la deriva de Los Bravos hasta desembocar en la forma en que se fragmentarían meses después. Deriva que afecta en diferente modo a la gestión, desarrollo e impacto de los distintos ejes previstos: presencia en todo tipo de medios, actuaciones en las principales plazas de toros del país y otros recintos, salida de discos, repercusión de la película…

 

De esta manera, contra la planificación diseñada y programada al detalle, todo se vuelve precipitación y desmesura: así, mientras se estaba enterrando el cadáver de Manolo, Milhaud y Mike volaban a Inglaterra, algo muy mal recibido en diversos entornos, para (además de trabajar en aspectos técnicos del paso de la banda sonora de la segunda película a sonido estereofónico) contratar a su sustituto.

 

Al mismo tiempo es decidido que para la presentación del nuevo organista no se conozca su identidad, por lo que se idea hacerle actuar con el rostro oculto durante medio mes, convocando a los y las jóvenes a una suerte de concurso policíaco a fin de averiguar quién sucederá definitivamente a Manolo. Algo que inmediatamente provoca todo tipo de situaciones, especialmente con la prensa, dando lugar a un nuevo frente de acciones y reacciones no previstas nada apacibles.

 

Acto seguido, y por si fuera poco, el “encapuchado” decide marcharse, cosa que obliga a nuevas gestiones de urgencia para encontrar quien le reemplace, a la postre, Jesús Gluck. No acabará ahí la procesión de circunstancias disparatadas en el verano loco de Los Bravos y los meses siguientes, pero me paro aquí de momento para seguirte comentando en relación a los aspectos que me planteas sobre el “misterioso” organista que vino de Inglaterra para incorporarse a nuestro conjunto.

 

Creo que deberías cambiar tu idea de que en el libro me extiendo poco sobre el nuevo teclista. Si te fijas bien, queda recogido de qué banda procede, sus condiciones musicales, la secuencia de su integración en Los Bravos; el sentido que esto tiene en el seno del conjunto. Se reflejan además artículos de época y documentos gráficos que ayudan a verle tocando con sus nuevos compañeros y a comprender el significado que su presencia tenía en distintos medios. Cito por otra parte varias de las formaciones por las que pasó después de su marcha (algunas de las cuales las supe gracias a Gerardo Irles). Incluso en la segunda edición añadí nuevas fotos en las que aparece con los restantes Bravos. Reunir toda esta información, procesarla y contarla, como bien sabes, llevó horas, horas, y horas de trabajo.

 

¿Qué más se podía decir de un músico que es conectado a finales de mayo, que con todo sigilo llega a España en una fecha no especificada de finales de mayo o primeros de junio; cuya primera actuación es el 10 de junio, su desencapuchamiento oficial se produce el 29 de ese mismo mes y que tras la actuación del 16 de julio, desaparece casi tan misteriosamente como había llegado? ¿Qué más cuando quienes le conocieron le recordaban más en relación a las peripecias vividas en torno al concurso y los distintos yelmos y capuchas, baúl en el que se le transportaba y lugares donde se escondía, todo ello dentro del torbellino de confusión y caos que se apoderaba en aquel momento del grupo? ¿Cuánto más cuando su estela desapareció rápidamente en medio de los siguientes acontecimientos y de la positiva aportación de Jesús Gluck?, (de pronto una noticia buena en medio del torbellino, junto con la sólida vigencia de “Bring a Little lovin´ y el apoyo del público). Con la información de la que disponía en el momento de hacer el libro, en realidad poco más era posible añadir; solamente cabía reflejar las destacadas condiciones musicales que sus compañeros le reconocían, pero que apenas tuvo ocasión de demostrar. Efectivamente hubiera sido interesante recabar los recuerdos que nuestro organista conservaba de su paso por Los Bravos, pero en aquel tiempo no tenía cómo conectar con él.

 

No obstante, entiendo, por otra parte, tus observaciones, porque más allá de ese espacio comprimido y condicionado en que se dio la relación de Peter S. con Los Bravos, cabe comprender mejor su figura, no exenta de un halo de cierto misterio o de determinada imprecisión sobre sus trabajos que le ha acompañado siempre. Así que respondo a tu inquietud sobre este instrumentista, compositor y productor, con algunas de las averiguaciones que he venido compilando últimamente y especialmente a raíz de tus comentarios:

 

Para empezar, ¿es Peter Shelley o Peter Solley? La primera vez que fui consciente de ver escrito el apellido del “encapuchado” fue en el libro de Ángel Casas en el libro 45 revoluciones en España (1960-1970), publicado años después del paso de Pete por Los Bravos y en donde se le mencionaba como Solley. Sin embargo, durante la consulta documental de época que realicé (no pude contar en este caso con documentos oficiales como contratos, etc., sino con periódicos y revistas), cuando en ella se desentrañaba la identidad del músico, había coincidencia en señalar que correspondía a Peter Shelley. Incluso la revista Tele Guía que en el momento de la intriga del concurso había aventurado que el nuevo organista podía ser Peter Solley, fechas después, al narrar el desencapuhamiento, indicaba que en realidad era Shelley y que el anterior apellido que había sugerido era erróneo. Esta unanimidad hizo que pensara que nuestro músico se llamaba en realidad Shelley y así lo reflejé en el libro, sin dejar hueco a una prudente acotación sobre que ciertos medios se habían referido a él como Solley.

 

¿Por qué digo esto? Porque cuando hacemos búsquedas en Internet sobre Peter, aunque podemos seguir encontrando documentos en los que aparece como Shelley, son más frecuentes, los que le citan como Solley, incluyendo entrevistas en las que él mismo habla de su trayectoria. Esto también sucede si recuperamos discografía en la que aparece en los créditos. Si finalmente es Solley, como así parece, me llama la atención que quienes le conocieron personalmente, los eruditos musicales que han leído mi libro, así como los aficionados bien informados, no me hayan hecho alguna indicación en este sentido.

 

Sigo respondiéndote, Enrique, a riesgo de extenderme mucho en este aspecto. En el momento de ser contratado por Los Bravos, formaba parte, tras haber trabajado como músico de sesión, de The Thunderbirds, que era el grupo que respaldaba a Chris Farlowe, un cantante de potentes facultades, con canciones reconocidas, siendo su mayor éxito la versión que hizo del tema de The Rolling Stones: “Out of time”, con la que llegó al número 1 en 1966 en Inglaterra. Posteriormente, como conoces, formaría parte de grupos de renombre como Colosseum, Atomic Rooster y tendría otras colaboraciones, como con Greenslade, en el curso de una dilatada carrera. A principios de 1968 Chris Farlowe tiene reestructurados The Thunderbirds, adonde se ha incorporado Peter al órgano (alternándolo según algunas informaciones con el bajo), junto con el guitarrista Albert Lee y con Carl Palmer a la batería, actuando tanto en el Reino Unido como fuera. La web del Star-Club de Hamburgo nos muestra distintas fotos de la presentación de Chris Farlowe and The Thunderbirds el 7 de abril de 1968, citando a Peter como Shelley (recordemos que en la cadena Star habían trabajado Los Runaways sin y con Mike en Colonia y otros lugares durante su estancia en Alemania en 1964 y 1965).

 

En ese contexto debieron ver Milhaud y Mike a Peter tocando con Los Thunderbirds, en aquellos días de mayo y sobre la marcha decidieron traerse al organista para España. Desde luego, la propuesta económica envuelta en las capacidades de seducción del productor y del cantante debió de ser buena, pues Solley no tardó en venirse con Los Bravos.                   

 

Imagino que inicialmente lo del suspense y el concurso en torno a su figura pudo haberle parecido divertido (en mayo de 1968 aún no había cumplido los veinte años); pero imagino también que cambió de impresión cuando vio que se había metido en un avispero del cual no quedaba indemne en mitad de las relaciones alteradas, el clima denso y turbio, y las crónicas poco amables que repetían que su órgano no se oía. Así que después de su actuación en la Plaza de las Ventas de Madrid, debió liquidar lo que le correspondiera, hizo las maletas y se volvió a su medio, donde seguía teniendo sitio, ya que le esperaban The Crazy World of Arthur Brown. A partir de entonces se proyectó en una larga carrera: además de trabajar con los grupos que señalo en el libro, lo hizo, como he dicho un poco más arriba, en calidad de instrumentista, compositor o productor, con artistas de alto nivel y éxito destacado; entre otros: Whitesnake, Al Stewart, Peter Frampton, Eric Clapton, o Motörhead. En tanto que productor del álbum de estos últimos, 1916, leo en Internet, fue nominado a los premios Grammy.

 

De modo que en más ocasiones de las que hemos podido pensar hemos tenido en las manos, o hemos escuchado, grabaciones en las que participaba Peter Solley, o Shelley, o bien hemos hablado de grupos en los que había tocado o a los que había producido, pasándonos desapercibida esta participación; quizá por lo que te decía antes de que no ha dejado de acompañarle un cierto halo de incógnito: podía grabar como integrante de un grupo, pero a lo mejor no actuaba; actuar con otro, pero ya no grabar; alternarse en el tiempo con ambas situaciones; figurar en los créditos de un disco, pero ¿en calidad de qué? Te pongo un ejemplo: extraigo de la estantería el álbum de Eric Clapton Money and cigarettes, que lo tengo desde que lo compró mi hermano hace treinta y cuatro años, y que confieso haberlo escuchado escasas veces habiéndoseme escapado la participación en él de Solley. Los créditos de este disco van mencionando a la mayoría de los intervinientes con las funciones que realizan: productor, músicos, ingenieros, segundas voces…; pues bien, cuando llegan a Solley, lo que queda escrito es “Many thanks to: Pete Solley”. Y cabe la pregunta: ¿muchas gracias por participar de qué manera?

 

Como te comentaba, no tuve en su momento posibilidades de conectar con Pete Solley para saber cómo había vivido su paso por Los Bravos, pero te voy a dar una satisfacción al respecto: de repente tropiezo en Internet con una entrevista que con el apellido Solley le hicieron en 2004 para Let it Rock y que no sé cuándo se ha colgado en la red. En esta entrevista Solley, echando una risueña vista atrás dice lo siguiente: “Yes, it was, although my previous band, Chris Farlowe and the THUNDERBIRDS were very-well know in England. Also I´d played with a Spanish band called LOS BRAVOS who were bigger than The BEATLES in Spain. We played to thousands of kids in the bullrings of Spain after a hit called “Black is black”, and were mobbed constantly. Actually, that was the most “rock star” moments of my life”.

 

Y en otra entrevista diez años más tarde, con Joe Miliken, en concreto, el 27 de octubre de 2014, después de confirmar que también se ha hecho empresario de helados línea gourmet, al referirse a Los Bravos, cuenta lo siguiente: “Los Bravos called me out of the blue and I decided to join because I though it would be a trip to go and play in Spain for a year. It turned out to be a fascinating trip, but the music sucked and I bailed out early in order to join The Crazy World of Arthur Brown. But I do remember playing all the bullrings and having girls scream at us… so that was cool for a while”. Vamos, que después de los años pasados, guarda un buen recuerdo exótico de aquella travesura.

 

Hasta aquí mis últimas noticias sobre “el encapuchado”, seguramente te sugerirán algunas cuestiones nuevas a comentar.

 

En relación a tu reflexión sobre Lupe Blanco, he de decirte que tuve la oportunidad de entregarle en persona en La Habana la primera edición de mi libro en 2008. Como puedes imaginar ver su carta incluida en él le supuso una gran alegría, era como si el mensaje en la botella lanzada al mar, después de tanto tiempo hubiera venido de vuelta trayendo inesperadamente frutos agradables. Es una mujer espléndida, profesora universitaria durante una larga carrera, y con la que conectas a la primera, así como con su marido. Pude tener gratos encuentros con ella en ese 2008 y 2011, pues por razones de trabajo hice varios viajes a Cuba. Lógicamente hablamos de sus impresiones de Los Bravos en Varadero 70, entre otras muchas cuestiones.

 

Yo tampoco seguí mucho a Baccara, aunque tengo que decir que me gustaban, eran personales cantando, tenían “charme”, bonitas voces bien timbradas, sus puestas en escena resultaban gustosas, elegantes; además eran finas cuando incorporaban a ellas toques de picardía. Y esas melodías…, ¡¿cómo no las ibas a bailar si estabas en algún local donde sonaban, por mucho que tú pertenecieras más al lado de los que no bailan?! Creo que sí eran buenas representantes del sonido disco, si bien, como dices, más ligadas a la industria alemana que a la nuestra, y por extensión a otras europeas. De hecho estuvieron en el Festival de  Eurovisión, pero representando a Luxemburgo, no a España. No tengo datos de primera mano para confirmarte del todo que fueron las primeras de las artistas españolas en ser número 1 en el Reino Unido, pero no lo dudaría, “Yes Sir, I can boogie”, rompió records y llegó a lo más alto en distintos países. Lo que me pregunto, ahora que lo comentas, es si ha habido otras artistas españolas en obtener ese éxito.

 

No termino de ver lo que señalas de que Baccara y Barrabás puedan encuadrarse en el marco de una misma tendencia musical. Aunque es cierto que Barrabás ya desde su segundo álbum, Barrabás power empieza a derivar de la música caliente a los sonidos funky que presidirán con más nitidez trabajos posteriores, los cuales llenarán pistas y pistas de discotecas como bien remarcas, a mi modo de ver, nunca fue un grupo estrictamente “disco”; al contrario, pienso que siempre estaban por debajo sus raíces de grupo de rock, fantásticas, por otra parte. Pero bueno, de esto podemos seguir hablando en cualquier otra ocasión. Ahora, si te parece, creo que ha llegado el momento de que ataquemos los Comentarios de esta entrega.

 

 

 

COMENTARIOS DE LAS CANCIONES DE LA VI ENTREGA

 

 

EG: Play with fire and you´ll get burned”

 

Era un día de Julio de 1970 y yo volvía de alguna academia,  porque como era mal estudiante siempre pasaba los veranos estudiando o al menos yendo a clases. Deduzco que debía de tratarse de un miércoles porque recuerdo que era el día de la semana en que  llegaba a mi ciudad el periódico musical Disco Express y casi siempre procuraba tener dinero para poderme agenciar un ejemplar. Total que llegué feliz a mi casa con mi prensa musical y me encontré con la grata sorpresa de que me había llegado un paquete con dos discos grandes, (desde pequeño yo ya compraba por correo a otras ciudades como Madrid o Barcelona, pues a Málaga no llegaban todos los discos que a mí me gustaban). Aquel envío procedente de Madrid contenía dos long plays de Los Bravos: Los chicos con las chicas y Dame un poco de amor. Podemos considerar que ya en aquellos años y con tan temprana edad comenzaba a tener alma de coleccionista. Siempre contaba con algún listado de discos previamente confeccionado para comprar, pero debía ir seleccionando y eliminando algunos continuamente debido a que el poco dinero con que contaba no me permitía terminar ninguna de las listas con mis prioridades.  Digo lo de coleccionista, pues de Los Bravos ya tenía los dos EP´s con las canciones de su primera película y en cuanto a “Sympathy” la había escuchado en la radio infinidad de veces,  lo que quería decir que estaba comprando un disco de larga duración del que solo me podrían  sorprender 3 canciones que por entonces seguramente aún no conocía, pero por alguna razón oculta me apetecía tener aquel álbum del grupo. El otro disco, Dame un poco de amor, sí que fue un motivo de alegría y satisfacción infinita para mí, una sensación prácticamente indescriptible: Eran 9 canciones a descubrir de mi grupo favorito y aquello me dio felicidad para muchos días. Recuerdo que me chocó mucho “I don´t care”, pues me sonaba como a antigua y no veía que encajase en aquel disco, tampoco me explicaba que no se incluyese “Like nobody else” después de haberla visto en la película, pero tendrían que pasar muchos años para comprender que todo aquello a lo que no encontraba explicación sucedía a consecuencia de circunstancias internas de la industria discográfica, intereses de las partes implicadas en el proyecto Bravos y cuestiones de marketing.

 

      La primera canción en la cara A de aquel álbum  era “Play with fire and you´ll get burned”, un título demasiado largo pero una canción explosiva, moderna y llena de expresividad musical y buen ambiente. Yo, sin lugar a dudas, la habría sacado en single y pienso que habría sido un nuevo hit en la historia del grupo; por eso se puede ver en la foto original que acompaña este comentario cómo -siguiendo mi propio deseo de ver cumplido por un momento aquello que no sucedió-, me he permitido la licencia de añadirle el título de la canción reproduciendo además el típico slogan es otro éxito Columbia, con el que esta Compañía anunciaba los lanzamientos previstos. Espero que se vea con cariño este deseo antes de volver a la realidad de que “Play with fire and you´ll get burned” sin embargo pasó totalmente desapercibida al igual que el resto de canciones contenidas en el álbum debido a la falta de nuevos singles. He estado repasando la discografía del grupo con sus diferentes recopilatorios, comprobando que nunca aparece otra canción de ese álbum que no sea “Bring a little lovin´”, con la excepción que ya apuntaba en nuestra entrega anterior cuando hablaba de “I´ll see you through”, que misteriosamente fue incluida en el disco recopilatorio Las grandes creaciones de Los Bravos, editado en Argentina.

 

      “Play with fire…”, es composición de Gary Illingworth, Richie Grasso, Danny Cohen y John Mackinnis, cuatro señores totalmente desconocidos para mí y pienso que  igualmente para muchos de los seguidores de Los Bravos. He intentado buscar en Internet con un porcentaje bajísimo de éxito: tan solo he podido conseguir un terrible dolor de cabeza tras intentar leer tanta letra pequeña, concluir en que Gary Illingworth era compositor, arreglista y teclista que ejercía como músico de sesión y en cuanto a los tres músicos restantes, nada de nada. Me entristece, pues pienso que si fueron capaces de crear juntos esta bonita pieza es más que probable que no sea la única y que por lo tanto nos estemos perdiendo otras de parecidas características.

 

      Posiblemente es una de las canciones más directas del álbum y  siempre me llamó la atención el hecho de que comenzara con coros para rápidamente dar paso a la voz solista. Escogida con muy buen criterio para que sea la primera que escuchas al poner el disco, ya que es la primera de la cara A, cuando la escuché por primera vez me pareció que era una pieza que encajaba perfectamente con el sonido Bravos y que comulgaba perfectamente con la actualidad musical de aquellos años. Encuadrada dentro de sus temas más rítmicos nos presentaba a unos Bravos súper modernos, con la voz de Mike brillando una vez más en su interpretación vocal, unos atractivos coros que desde siempre me hicieron pensar que no era solo Toni quien aportaba armonía y musicalidad al tema y un impresionante e impecable sonido Hammond que no pierde protagonismo en ningún momento de los 2 minutos y catorce segundos que dura la canción. Habría que destacar también los arreglos y la dirección musical a cargo de Jean Bouchety, la importante participación de la sección de vientos e indudablemente no podemos menospreciar la labor de los restantes instrumentos que hacen de la canción una elegante, apetecible y moderna pieza musical para aquel 1968

 

      Desconozco si Los Bravos llegaron a incluir este tema en sus repertorios de directos. Lamentablemente y aunque tuve la suerte de verlos en la Plaza de Toros de Málaga, el 15 de junio de 1968, yo era demasiado pequeño, ha pasado demasiado tiempo y además en aquel momento el álbum Dame un poco de amor ni se había editado aún, por lo que me inclino a pensar que muy probablemente “Play with fire …” ha debido disfrutar de poca presencia viva ante  los seguidores del grupo.

 

      En la película la canción suena mientras se pueden visualizar en forma de cómics unos imaginativos sueños de héroe, que Mike disfruta mientras lee unos tebeos, (casi a escondidas), durante su estancia en el hospital.

 

      Referente a la letra de la canción, se trata de una clásica historia de desencanto amoroso en donde el protagonista nos relata una relación que está acabando y nos confiesa haber sido herido y no haberse sentido correspondido por su pareja, asegurando que ha aprendido la lección y no está dispuesto a repetir experiencia ni a seguir aguantando a su chica. El estribillo que a su vez es el título de la canción  repite continuamente el viejo refrán de: “Juega con fuego y te quemarás”, añadiendo después que es la lección aprendida y que no se repetirá.

 

      Con gran satisfacción y gracias a ti, Guzmán, me acabo de enterar que esta canción o al menos sus primeros compases aparecen en la banda sonora de  El Gran Vázquez, película española que se rueda y estrena en el año 2010, protagonizada por Santiago Segura y que nos cuenta la vida del dibujante Manuel Vázquez. Hasta ahora tan solo he conseguido ver un trailer por Internet  en donde se puede escuchar el principio de la canción, pero se corta antes de que Mike comience a cantar.  Según los créditos, la banda sonora se le adjudica a Nacho Mastretta y no consigo leer por ningún lado otras autorías por lo que deduzco que muy posiblemente para confeccionar los pasajes musicales de esta obra se hayan utilizado pequeños cortes de diferentes piezas musicales de aquella época. Tendríamos que conseguir visualizar la proyección completa por si encontramos alguna sorpresa más o al menos para conocer con exactitud los fragmentos y músicas que se han utilizado para amenizar  el desarrollo de todo el largometraje.

 

    Creo que casi siempre termino mis comentarios diciendo lo mismo, pero es que no puedo evitar disfrutar de estas canciones y pienso que si hace tiempo que no las escuchabais os podéis llevar más de una grata sorpresa. Yo, al menos, así lo espero. Como se suele escribir en los regalos después de envolverlos… “Deseo que os guste”.

 

GA: “Dime dónde estoy”

 

Como te sucedió a ti, Enrique, en la pasada entrega respecto de “Donde estés”, yo tampoco pensé que en algún momento llegaría a extenderme sobre “Dime dónde estoy”, pues siempre me pareció que había quedado como una de las canciones secundarias del tercer álbum de Los Bravos a pesar de sus buenas características como canción. Pero son precisamente estas características las que finalmente poco a poco han hecho que me acercara más a ellas, hasta el punto de provocar que “Dime dónde estoy” fuese incorporada a estos Comentarios.

 

“Dime dónde estoy” es una canción nuevamente de Manolo Díaz que reúne sus condiciones principales como compositor: melodía reconocible fluyendo entre secuenciados cambios de tono y de ritmo que se estructuran en un todo o unidad integrada. A lo que hay que añadir en este caso una letra surreal acorde con el argumento de la película. Una letra en las claves de originalidad que caracterizan a Manolo Díaz y por añadidura poco usual en el pop español de aquellos años si tenemos en cuenta el sentido surrealista mencionado que contiene. Me gusta el modo en que se van desarrollando sus imágenes literarias, la manera en que en su progresión van conformando la historia que cuentan. Recojo aquí algunos de los últimos versos de la canción que expresan muy bien el clima de irrealidad inquieta de la canción: “… Y el gato rojo allí sigue cantando./Siento pena y alegría,/estoy despierto y tengo sueño…,/me duermo, me duermo./Unas uñas, unos dedos, unos brazos…,/es que alguien me sigue,/vienen tras de mí, de dónde serán...”

 

Pero si escuchamos “Dime dónde estoy”, que por otro lado es la canción más cuidada en cuanto a minutos de duración del álbum, inmediatamente pensamos que quizás habría requerido otro tratamiento. Me parece que está producida con adecuada diversidad de instrumentos, y ricos arreglos, incluidos los destinados a creación de ambiente; pero ello en unas coordenadas de música incidental o de orquesta ligera, que con la liviandad de la que se envuelven en diversas fases, se alejan de los sonidos psicodélicos que hubiera requerido el tema para albergar más ajustadamente su sentido en concordancia con las tendencias pop-rock de la época, así como con el desarrollo de los instrumentos base del conjunto: batería, bajo, órgano y guitarra. Me llama la atención que Bouchéty, que de manera tan acertada había encontrado los arreglos adecuados para que otras canciones del LP alcanzasen su relieve más espléndido, en esta ocasión tomara una deriva diferente, y que el propio Milhaud en calidad de productor concordara con esta deriva. Pero claro, esta es una apreciación mía que no tiene por qué ser compartida, aunque es evidente que me gustaría. 

 

Mike se expresa con su voz más melodiosa, que, llevada por la dulcificación que produce la instrumentación, contrasta con el vigor y contundencia que tiene en otros temas del álbum que alternan también el tiempo de balada con los medios tiempos y la aceleración rítmica: “You got until the morning”, “Make it last”. En cuanto a los coros, de primeras pareciera que no existen en la canción (de hecho en ocasiones he mantenido que era una tema que se había grabado sin segundas voces), si bien aguzando el oído, casi imperceptibles, pueden escucharse en el LP al cantar Mike “son de tierras muy lejanas”. Diría que estas segundas voces son de Toni, aunque también podría pensarse que corresponden a la voz doblada del propio Mike. Igualmente se oye una ligera segunda voz en el estribillo cuando canta: “dime dónde estoy”, que otra vez podría corresponder a Toni o bien a la propia voz de Mike doblada. No deja de ser un tanto irónico, que una buena canción expresamente creada siguiendo el argumento del filme, sin embargo, ocupase en este álbum a la postre ese plano secundario que yo le encuentro. Posiblemente esté equivocado, pero insisto en la percepción de que la producción musical y cantada del tema se quedó a un escalón del óptimo que podía haber alcanzado en el conjunto de un álbum en el que ese escalón lo percibimos en sus canciones más destacadas.

 

En la película, “Dime dónde estoy” sí obtiene más presencia y por tanto más relevancia, pues ocupa una de sus escenas individualizadas, en la que se puede apreciar la estupenda realización cinematográfica en cuanto a decorados, composición y delicuescencia de colores, ambiente, tomas de Mike en concordancia con la atmósfera psicodélica de la escena. Bien es cierto, no obstante, que la canción aparece reducida a la mitad aproximadamente de su duración, cortándose en el momento en que el cantante se desmaya producto del pinchazo a traición que le ha puesto uno de los chinos. Justo cuando va a desmayarse suenan unos coros diferentes a los del álbum, que pudieran ser de Toni, aunque también pueden interpretarse como femeninos.

 

En fin, “Dime dónde estoy” nos sitúa en una cadena de apreciaciones enfrentadas. ¿Cómo inclinarse en consecuencia hacia ella? Disfrutemos, por encima de lo dicho en contra, de esta canción -dijérase rara pero por ello distintiva-, de Los Bravos, poniendo la atención en sus elementos esenciales: melodía, contrastes de tono y ritmo, letra.

 

EG: “Como Superman”

      

      Para comenzar a hablar de “Como Superman” hay que decir que nos encontramos ante una de las canciones menos representativas del grupo, con poca o ninguna repercusión en su carrera y que se queda, a causa de las vicisitudes de grabación y publicación, en los márgenes de una canción de relleno, sin poder alcanzar otro estadio mejor. A los fieles seguidores de Los Bravos nos sigue pareciendo válida dentro de su repertorio pero no por ello dejamos de reconocer su carácter de tema secundario.

     

      Si me he decidido a hablar de ella no es por ningún interés especial o vivencia particular (como ha podido suceder en alguna otra ocasión con anterioridad), sino porque creo que viene a cuento con el  momento en que se encuentran las conversaciones  de la presente entrega. “Como Superman” no deja de ser una canción por encargo solicitada a Manolo Díaz, quien se ve comprometido a componerla para su inclusión en la película Dame un poco de amor. Indudablemente el hecho de ser un encargo no condiciona en absoluto que el resultado tenga que ser inferior, ni en contenido, calidad o resultados, a una creación de inspiración propia. De hecho el mundo del arte está lleno de trabajos por encargo que en muchas ocasiones llegan a superar a otras obras con ideas propias de su autor.

 

      Como creo haber comentado en algún momento, mientras escribo he de ir buscando y repasando documentación para no cometer muchos errores, pues como ya sabemos la memoria, traicionera por naturaleza, nos juega malas pasadas y se producen agujeros en nuestro disco duro mental que nos pueden llevar a desarrollar relatos con posibles e indeseables yerros. Gracias a estas búsquedas me he encontrado con una entrevista a Manolo Díaz, en un antiguo número de la revista Mundo Joven, que muy posiblemente sea el mismo al que tú haces alusión, Guzmán, cuando efectúas tu comentario de “Yakipo” en nuestra entrega anterior. En dicha entrevista el autor relataba que su sistema de trabajo solía ser el de  componer canciones y luego ver a qué clase de artista, solista o grupo les podrían resultar apropiadas atendiendo a su estilo, prestaciones, y/o características particulares, pero en aquella ocasión le encargaron que compusiese canciones para la segunda película de Los Bravos y presentó tres nuevas composiciones. Recuerda que estuvo en Londres durante la grabación y que no quedó satisfecho ni con los arreglos ni con la interpretación de las mismas, por lo que llegó a solicitar que no se incluyesen en el largometraje, pero más tarde le pedirían que reconsiderase su postura y diera su consentimiento para incluirlas, ya que eran las únicas piezas interpretadas en castellano, a lo que él no supo ni quiso negarse. Curiosamente, al final solo una de las tres tendría presencia cinematográfica. “Dime dónde estoy” sería la única que aparecería en la película, mientras que “Yakipo” junto a esta última sí que se incluiría en el disco de larga duración; finalmente “Como superman” sería desestimada quedando como sobrante para ser aprovechada posteriormente, incluyéndose en el póstumo álbum de Los Bravos bajo el título de  Ilustrísimos Bravos.

 

      En realidad siempre he pensado que “Yakipo” tenía ingredientes más que suficientes como para haber formado parte del largometraje y en cuanto a “Como Superman”, asimismo he tenido muy claro que habría encajado perfectamente con el argumento de la película y su visualización, desde un principio la he imaginado en formato de cómics, al igual que ocurrió con “Play with fire…” Pero en esta ocasión con los propios protagonistas, pues para eso había cantidad de fotos ya tomadas e incluso todos hemos visto a Los Bravos con sus capas de Superman, sus mallas de colores y sus iniciales en el pecho, en aquellos pequeños prospectos cinematográficos que se repartían en la época para publicitar las proyecciones de las películas en los cines. Igualmente existieron cantidad de reportajes en revistas musicales especializadas de la época donde se hablaba del rodaje de la segunda película de Los Bravos y se exhibían  fotos con ellos vestidos de super héroes.  

 

      Pienso sinceramente que aunque no estemos ante  una gran pieza musical, sí que nos encontramos ante una canción muy válida para aquellos años, con una historia juvenil, inocente y esperanzadora muy propia de la edad de su compositor, de sus intérpretes, de los seguidores del grupo y en general del mundo de 1968, con una juventud llena de ilusiones, de deseos, de proyectos y con muchas ansias de libertad. Manolo Díaz tenía una gran habilidad para saber transmitir toda esa sensibilidad y aliarse con la juventud al  plasmar en el papel y en el pentagrama  todos esos sentimientos que le llevaban a querer construir un mundo mejor. Una vez que te concentras en la canción y te pones a escucharla con detenimiento te ves envuelto en una hermosa sonrisa y compruebas que durante esos dos minutos y pico has sido feliz escuchando versos tan esperanzadores, como: “Cuando estemos entre nieve nunca pasaremos frío, pues podremos comprarnos un sol”, “No estaremos nunca tristes, pues será muy divertido ver al mundo dentro de una canción”, “Prometo desde ahora consolar a los que lloran hasta hacerlos reír y cantar”, “Un mundo mejor hay que construir y en él se podrá vivir”.  ¡No me digáis que después de escuchar todos esos buenos sentimientos y la alegría emocional que de ellos se desprende, no se os ha quedado en la cara un gesto, cuando menos de satisfacción! 

 

      Musicalmente me encanta el comienzo de la canción con esa guitarra agresiva y disfruto al comprobar que, en este caso, dicho instrumento permanece muy protagonista de principio a fin. Sobre los arreglos de viento, que supongo hemos de agradecérselos a Bouchéty, hay que hacer hincapié en que arropan a toda la canción de una forma  extrema y casi magistral. La batería es ágil y dinámica como en casi todas las grabaciones del grupo y el bajo lo catalogaría en esta ocasión como de bastante elegante, mientras que encuentro poco protagonismo en el órgano, (no sé si estoy perdiendo el oído o es que realmente no brilla demasiado en este tema). También he echado en falta o veo menos juegos vocales que en otros muchos temas de Los Bravos. Aunque el estribillo sí parece contar con la voz de Toni como respaldo, creo que estamos acostumbrados a mayor intensidad en la participación de segundas voces, que sin duda proporcionan un especial brillo al repertorio del grupo.

 

      Estoy casi seguro de que estamos ante una canción que fue grabada en estudio, pero que posteriormente, ni Mike volvió a cantarla ni Los Bravos volvieron a tocarla. Dadas las circunstancias de cómo transcurrieron los hechos, tras quedar apartada de la película, excluida de su tercer álbum y usada para completar su último long play editado ya a destiempo, la canción se nos queda descolgada y expuesta al solo disfrute de los muy adictos y dispuestos a escuchar toda la discografía del conjunto. No conozco ningún disco recopilatorio que contenga esta canción a excepción del álbum Los Bravos en español, editado en Caracas (Venezuela) con 12 canciones, cuya selección incluía prácticamente todos los temas cantados en castellano de Los Bravos menos los tres pertenecientes a su tercer disco de larga duración Dame un poco de amor. Siempre he tenido la sensación de que es difícil comprender el criterio que aplican las discográficas al realizar las recopilaciones de sus artistas. Para mí, en este caso hubiese estado muy claro que antes de dejar tres temas fuera, habría preferido realizar una obra más completa con las quince canciones, que de Los Bravos y hasta aquel momento habían sido editadas en  nuestro idioma. 

 

      En el año 2002, BMG-RCA reeditará en formato de Compact Disc toda la discografía del grupo, incluyendo dos temas de su primera época, que habían permanecido inéditos hasta la fecha: “Don Felipón” y “No me gusta decir sí”. Por supuesto que “Como Superman” estará presente en dicha edición al igual que aparecerá dos años más tarde en el CD editado por Rama-Lama bajo el título de Los Bravos en Español, pero estas ediciones no las catalogo como recopilatorios por no tratarse de ninguna selección de canciones sino de una puesta al día con las obras completas del grupo.

 

Según todo lo expuesto, pienso que no puede sentar nada mal sentarse a escuchar esta canción que en 1969, hace ahora 48 años, veía la luz en forma de disco, incluida entre las últimas grabaciones de nuestro entonces primer gran grupo internacional de música pop, que estaba a punto de perder su estatus y comenzar a desmembrarse. Creo que ha llegado el momento de volver a soñar durante unos minutos con esos días de nieve sin frío, con esos desiertos con flores, con podernos comprar un sol, con ver al mundo dentro de una canción y con construir ese mundo mejor con el que llevamos fantaseando toda la vida. ¡Qué bueno es soñar y qué gran invento es la música!

 

GA: “Wait a minute”

 

Recuerdo que en uno de mis encuentros con Alain Milhaud, me comentaba que una de las dificultades recurrentes que había en el trabajo con Los Bravos era la de encontrar repertorio para las grabaciones del grupo. Ello es cierto si atendemos a algunas de las variables que intervenían en esta faceta: 1) la necesidad de contar con suficiente número de temas que respondiesen al planteamiento de alta presencia del grupo en diferentes mercados; 2) convencer a Mike para que aceptase interpretar las canciones que se le proponían; 3) combinar la selección del repertorio con los compromisos e intereses editoriales existentes; 4) los miembros de Los Bravos no eran especialmente compositores, y, por otra parte, las canciones que aportaban eran rechazadas por el propio productor.

 

De modo que cuando Milhaud conoció en el primer MIDEM (Mercado Internacional del Disco y de la Edición Musical),  de Cannes, a principios de 1967, las canciones de The Esaybeats -en concreto de sus compositores Vanda y Young-, que se habían presentado a esta Feria, vio en ellas una fuente para nutrir el repertorio de Los Bravos. Vanda y Young hacían un beat de primera, fresco, enérgico, convincente, e inspirado, que convergía con las características de Los Bravos. Además, las canciones de estos compositores llegaban en un momento de cambio, como hemos dicho, en lo respectivo a las alianzas profesionales y empresariales que estaban detrás del grupo: la firma del contrato de exclusividad de Los Bravos con Alain Milhaud, como manager y productor en 1967, necesariamente había implicado novedades en lo sucesivo. Una de ellas, como señalamos con anterioridad, el cambio decidido en cuanto a la figura del director musical, por el que se reemplazaba a Ivor Raymonde por Jean Bouchéty. Otra, que iba de la mano de esta, la selección de nuevos compositores, junto con las editoriales musicales en las que tenían registradas sus canciones.

 

Así, en Dame un poco de amor ya encontramos constancia de estos cambios al darse la siguiente coexistencia: por un lado, el director musical de la primera etapa del grupo, Raymonde, participa en cuatro canciones, una de ellas con autores internacionales de los LP anteriores (él mismo con Clarke) y tres con autores renovados. Por otro, el director de la segunda etapa, Bouchéty, estará a cargo de ocho títulos, de los cuales solo uno corresponderá a un compositor internacional de la primera etapa (exceptúo aquí, para distinguir procedencia española y extranjera, a nuestro Manolo Díaz, a esas alturas compositor internacional, del cual  dirigirá dos temas), y cinco a los nuevos compositores elegidos.

 

Pero dejado atrás Dame un poco de amor, en el cuarto LP, Ilustrísimos Bravos, al que pertenece “Wait a minute”, el director musical en exclusiva ya es Bouchéty y los compositores internacionales están renovados a excepción de Reed y Mason que habían aportado uno de los temas de Los chicos con las chicas.

 

Al igual que en Dame un poco de amor, en Ilustrísimos Bravos, Vanda y Young son de los autores que más temas aportan, dos en cada uno de los discos. Y en este último aparece, como hemos dicho, “Wait a minute”, una composición que en la grabación de The Esybeats resulta de una deliciosa semblanza beat, y cuya letra es también un guiño beat de la época: cruce de miradas, encuentro, y…, espera un minuto antes de que me quede sin ti.

 

Se ha dicho (Pop Thing), que esta canción fue expresamente compuesta para Los Bravos, y que estos en principio la rechazaron, aunque luego decidieron grabarla. No cuento con fuentes que confirmen esta aseveración. A expensas de estar equivocado, me inclino a pensar que “Wait a minute” iba en el conjunto de canciones que Alain Milhaud fue conociendo de Vanda y Young. Esto estaría avalado por el hecho de que The Easybeats la grabaron en su álbum The same just drained,  que según he leído –no sé si es totalmente correcto- fue realizado entre 1967 y 1968 y luego publicado en 1977. En este LP también habían incluido “We´ll make it together”, la otra canción de Vanda y Young que fue incorporada a Ilustrísimos Bravos. Y más que rechazarla inicialmente, pienso, atendiendo al criterio de planificación y dosificación que Milhaud tenía, que adquiridos los derechos de las cuatro canciones de Vanda y Young en 1967, decidió no publicarlas en un solo álbum sino distribuirlas en los dos programados para 1968.

 

Y así es cómo “Wait a minute” aparece en el espléndido cuarto álbum de Los Bravos, del que se pueden remarcar distintas cosas. Una, la nítida separación de enfoque entre lo que sería la línea orientada a mantener un sonido de grupo y la línea orientada a subrayar la figura de Mike como cantante solista. Ya hemos hablado en otras ocasiones de esta doble demarcación y creo que seguiremos haciéndolo.

 

Teniendo esto en cuenta, “Wait a minute”, en la grabación de Los Bravos, a mi modo de ver, se desgaja de la ambientación de grupo beat que contiene la versión de The Easybeats que conocemos. Evoluciona hacia la imagen en solitario de Mike como cantante dominador de distintos géneros y estilos para la que se estaban dando distintos pasos. Pero aunque pierde esa esencia de grupo, lo que creo que es destacable es el modo tan acabado en que está realizada. En ella encontramos a un Mike con pleno dominio de sus registros de voz en concordancia con la entidad de la canción (dominio presente en la globalidad de este LP, en el que el cantante, creo, vierte uno de sus mejores estados de forma). Descubrimos asimismo un acompañamiento preciso e integrado de guitarra, batería y bajo, de generosa eficacia. Apreciamos cómo cobra forma una diversidad de segundas voces que dan exquisitez, sofisticación y relieve a la canción, ya a través del respaldo al estribillo, ya con el hilo armónico que van extendiendo los agudos de Toni, ya con el realce en el último tercio del tema al cantar “wait a minute” combinándolo con otros nuevos agudos. Comprobamos lo oportuna que resulta la inserción de unos metales sobrios y concisos, suficientes para dar riqueza a los intervalos y empastarse con finura con el resto de los instrumentos y voces. Y finalmente, sentimos cómo nos acompaña un órgano que apunta, empuja y embellece con su barroquismo el desarrollo de la ejecución musical seguida. Órgano, podemos pensar, tocado por Jesús Gluck, que, aunque en principio se dijo que no, sí se publicó después que viajó a Inglaterra en el momento de la grabación del álbum.

 

“Wait a minute” no me parece la mejor de las canciones de este LP, repleto de muy buenos temas, los cuales, aunque sin llegar a alcanzar el grado de diferenciación del precedente “Bring a little lovin´, eran excelentes muestras de un pop-rock de alto nivel. Pero en medio de este relevante abanico de canciones, “Wait a minute”, con los elementos de buena realización que acabo de destacar, cumplía una adecuada función de complemento a la vez que servía de óptima pasarela para esa imagen de Mike en solitario reseñada. Y bien puede hoy escucharse con complacencia por parte de quien guste de sus prestaciones, o bailarse por aquellos y aquellas que se sientan en forma, y no sé si decir con suficiente vintage.

 

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